Encontrar los criminales en su área

Agitación III

2018.04.05 20:45 master_x_2k Agitación III

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____________________Agitación III____________________

“No”, entonó Brian, “Es una muy mala idea.”
Lisa todavía tenía el teléfono en la mano. Perra había llegado justo detrás de ella, y estaba en marcado contraste con los jeans, el suéter y la cola de caballo de Lisa, con una chaqueta militar, y prácticamente sin prestar atención a su cabello. El más pequeño de los perros, el terrier tuerto y de una sola oreja, la siguió.
“Vamos”, Lisa dijo entre dientes, “Es un rito de paso para criminales ruines como nosotros.”
“Robar un banco es estúpido. Ya hemos hablado de esto”, Brian cerró los ojos y se pellizcó el puente de la nariz. “¿Sabes cuál es la ganancia promedio de un robo a un banco? “
Lisa hizo una pausa, “¿Veinte mil?”
“Exactamente. No son millones como los que se ven en las películas. Los bancos no tienen mucho dinero a mano, por lo que estaríamos recogiendo menos de lo que lo haríamos en la mayoría de los otros trabajos. Ten en cuenta el costo y el hecho de que se trata del puto Brockton Bay, donde los bancos tienen un poco más de razón para mantener la cantidad de dinero en efectivo en sus bóvedas al mínimo, y estaríamos trayendo entre doce y dieciséis mil. Divide entre cinco y ¿qué es, dos o tres mil dólares cada uno?”
“Me vendrían bien tres mil dólares adicionales para gastar”, dijo Alec, dejando el control del juego y cambiando su posición en el sofá para seguir mejor la conversación.
“¿En qué?”, Preguntó Brian. Cuando Alec se encogió de hombros, Brian suspiró y explicó: “Es una recompensa horrible por la cantidad de riesgo involucrado. Hay tres grandes equipos de superhéroes en esta ciudad. Considerando que hay otra docena de héroes que vuelan solos, y es casi una garantía que nos metamos en una pelea.”
“¿Y?” Perra habló por primera vez, “Nosotros ganamos peleas. Ganamos antes de que la tuviéramos a ella.” Alzó la barbilla en mi dirección mientras decía esa última palabra.
“Ganamos porque escogimos nuestras batallas. No tendríamos esa opción si estuviéramos encerrados en el banco y esperando que vengan a nosotros, dejándolos decidir cómo y dónde ocurre la pelea.”
Lisa asintió y sonrió mientras él hablaba. Pensé por un segundo que iba a decir algo, pero no lo hizo.
Brian continuó, volviéndose bastante apasionado mientras despotricaba: “No podremos escabullirnos como lo hicimos cuando las cosas se descontrolaron un poco en el pasado. No podemos evitar la pelea si queremos escaparnos con algo que valga la pena tomar. El banco tendrá capas de protección. Barras de hierro, puertas de bóveda, lo que sea. Incluso con tu poder, Lise, hay un límite en lo rápido que podemos atravesarlos. Agrega el tiempo que tenemos que gastar en encargarnos de los rehenes y preparar una salida segura, y prácticamente garantizo que habrá tiempo para que una capa se entere del robo y nos ralentice aún más.”
Alec dijo: “Como que quiero hacerlo de todos modos. Golpear un banco te lleva a la primera página. Es grandioso para nuestra reputación.”
“El enano tiene razón”, dijo Perra.
Brian refunfuñó, “No cagarla es mejor para nuestra reputación en el largo plazo.” Su voz más profunda era realmente buena para refunfuñar.
Alec me miró, “¿Qué piensas?”
Casi había olvidado que era parte de la discusión. Lo último que quería era robar un banco. Los rehenes podrían salir lastimados. El hecho de que potencialmente me pondría en la primera página del periódico tampoco era un punto a favor, si alguna vez quería abandonar la farsa del supervillano y convertirme en un héroe de buena reputación. Me atreví a decir: “Creo que Brian tiene buenos puntos. Parece imprudente.”
Perra resopló. Creo que vi a Alec rodar sus ojos.
Lisa se inclinó hacia adelante, “Él hace buenos puntos, pero yo tengo mejores. ¿Me escucharan?” El resto de nosotros volvimos nuestra atención hacia ella, aunque Brian frunció el ceño de una forma que parecía que tomaría mucho convencerlo.
“Ok, entonces Brian dijo cosas similares antes, antes de golpear a ese casino hace unas semanas. Así que, estaba esperando esto. Pero no es tan malo como parece. El jefe quiere que hagamos un trabajo en un momento muy específico. Me dio la sensación de que estaba dispuesto a ofrecer bastante más si nos esforzamos, y negocié un trato bastante bueno.”
“El robo del banco fue mi idea, y le gustó. Según él, el Protectorado está ocupado con un evento el jueves, a las afueras de la ciudad. Esa es parte de la razón por la cual el momento es tan importante. Si actuamos entonces, casi no hay posibilidad de que tengamos que tratar con ellos. Si golpeamos al Bay Central, en el centro…”
“Ese es el banco más grande en Brockton Bay”, la interrumpí, medio incrédula.
“Entonces, todo lo que dije sobre que tienen seguridad y tener cuidado es doblemente cierto”, agregó Brian.
Si golpeamos al Bay Central, en el centro”, repitió Lisa, ignorándonos, “entonces estamos golpeando a un lugar a solo una milla del Instituto Arcadia, donde la mayoría de los Custodios van a la escuela. Dadas las jurisdicciones, New Wave no podrá saltar sobre nosotros sin hacer quedar mal a los Custodios, lo que prácticamente garantiza que enfrentemos al equipo de superhéroes juveniles. ¿Me siguen hasta ahora?”
Todos asentimos o murmuramos acuerdo.
“Piensen que esto está sucediendo a la mitad de la jornada escolar, y no todos podrán escabullirse para detener un robo sin llamar la atención. La gente sabe que los Custodios asisten a Arcadia, solo no saben quiénes son. Entonces, todos están constantemente atentos por eso. Ya que no pueden hacer que todos los seis o siete mismos chicos desaparezcan de la clase cada vez que los Custodios van a frustrar un crimen sin quedar en evidencia, hay muchas posibilidades de que enfrentemos a algunos de sus miembros más fuertes, o uno de los más fuertes con un grupo de los que tienen poderes menos sorprendentes. Podemos vencerlos.”
“De acuerdo”, se quejó Brian, “Aceptaré que probablemente nos iría bien en esas circunstancias, pero-”
Lisa lo interrumpió, “También conseguí que el jefe aceptara pagarnos dos por uno por él robo. Traemos quince grandes, nos paga treinta. O nos da suficiente dinero para que nuestro total llegue a veinticinco, lo que sea más al final. Entonces, podríamos irnos con dos mil dólares y él nos pagaría veintitrés mil. Así que mientras no terminemos en la cárcel, tenemos garantizados cinco mil dólares cada uno, como mínimo.”
Los ojos de Brian se agrandaron, “Eso es una locura. ¿Por qué haría eso?”
Y_además_”, Lisa sonrió, “Él cubrirá todos nuestros costos, solo por esta vez. Equipo, información, sobornos si los queremos.”
“¿Por qué?” Me hice eco de la pregunta anterior de Brian, incrédula. Lisa estaba hablando de sumas de dinero que ni siquiera podía visualizar. Nunca había tenido más de quinientos dólares en mi cuenta bancaria.
“Porque nos está patrocinando y es lógico que no quiera financiar un equipo de don nadies. Si logramos esto, no seremos nadie. Eso, y él realmente quiere que hagamos un trabajo en ese momento en particular.”
Hubo unos momentos de silencio cuando todos consideraron el trato. Estaba intentando desesperadamente pensar en una forma de tratar de convencer a estos muchachos de que era una mala idea. Un atraco a un banco podría hacer que me arrestaran. Peor aún, podría llevarme a mí o a un espectador inocente a lastimarse o morir.
Brian me ganó, “El riesgo de recompensa todavía no es bueno. ¿Cinco grandes por golpear lo que bien podría ser el lugar más fortificado en Brockton Bay y una confrontación casi garantizada con los Custodios?”
“El segundo lugar más fortificado”, respondió Lisa, “El Cuartel General del Protectorado es el primero.”
“Buen punto”, dijo Brian, “pero mi argumento es válido.”
“Serán más de cinco grandes para cada uno de nosotros, te lo garantizo”, le dijo Lisa, “es el banco más grande de Brockton Bay. También es el centro de distribución de efectivo para todo el condado. Dicho dinero se transfiere dentro y fuera de vehículos blindados con un horario regular- “
“Entonces, ¿por qué no golpeamos uno de los autos?”, Preguntó Alec.
“Tienen de pasajeros o cobertura aérea a varios miembros de los Custodios y el Protectorado, por lo que estaríamos atrapados en una pelea con otra capa desde el primer minuto. Los mismos problemas de los que habla Brian, en cuanto a quedar atrapado en una pelea, dificultades para acceder al dinero antes de que la mierda se caiga, blah blah blah. De todos modos, el Brockton Bay Central tiene autos que llegan dos veces por semana y salen cuatro veces a la semana. Llegamos un jueves justo después del mediodía, y debería ser el mejor día y hora para el tamaño de la recompensa. La única forma en que nos vayamos con menos de treinta mil es si lo arruinamos. Con lo que el jefe está ofreciendo, eso es noventa mil.”
Ella se cruzó de brazos.
Brian suspiró, largo y fuerte, “Bueno, me tienes, supongo. Suena bien.”
Lisa se volvió hacia Alec. No había ninguna resistencia allí. Él solo dijo, “Claro que sí, cuenta conmigo.”
Perra necesitaba convencerse tan poco como Alec. Ella asintió una vez y luego dirigió su atención al pequeño perro con cicatrices.
Entonces todos me miraron.
“¿Qué estaría haciendo?” Pregunté, nerviosamente, esperando detener o encontrar agujeros en el plan que podría usar para argumentar en contra.
Entonces, Lisa esbozó un plan general. Brian hizo sugerencias, buenas, y el plan se ajustó en consecuencia. Me di cuenta con una decepción creciente y un nudo de ansiedad en mis entrañas que era casi inevitable que sucediera.
Discutir contra el robo bancario en este punto dañaría mi operación encubierta más de lo que ayudaría a nadie. Con eso en mente, comencé a ofrecer sugerencias que, esperaba, minimizarían la posibilidad de un desastre. Por la forma en que lo veía, si ayudaba a que las cosas funcionaran sin problemas, ayudaría a mi plan de obtener información sobre los Undersiders y su jefe. Minimizaría la posibilidad de que alguien entrara en pánico o fuera imprudente y un civil terminara herido. Creo que me sentiría peor si eso sucediera que si fuera a la cárcel.
La discusión continuó por un tiempo. En un momento, Lisa consiguió su computadora portátil, y debatimos las estrategias de entrada y salida mientras ella dibujaba un mapa del diseño del banco. Fue extraño, ver su poder trabajando. Copió una imagen satelital del banco de una búsqueda en la web en un programa de pintura y luego la dibujó con gruesas líneas gruesas para mostrar cómo se distribuían las habitaciones. Con otra búsqueda y una sola fotografía del gerente del banco frente a su escritorio, pudo señalar dónde estaba el escritorio del gerente. Eso no habría sido demasiado asombroso, pero sin detenerse, ella siguió señalando dónde estaban los cajeros, así como las bóvedas, las puertas de la bóveda y la habitación cerrada que contenía las cajas de seguridad. Ella notó dónde estaban la caja de fusibles y los respiraderos del aire acondicionado, pero decidimos que no nos meteríamos con ninguno de esos. Esas cosas eran geniales en las películas, pero no eran de mucha ayuda en la vida real. Además, esto era un asalto, no un atraco sigiloso.
Mientras trabajábamos, Alec se sintió inquietó y fue a hacer el almuerzo temprano. De los cuatro, me dio la impresión de que tenía lo mínimo para contribuir, al menos estratégicamente, y que él lo sabía. No estaba segura de si él simplemente no tenía una mentalidad muy táctica o si solo no le importaba demasiado la etapa de planificación de las cosas. Mis suposiciones me llevaron a esto último, ya que parecía más dispuesto a improvisar que Brian o Lisa.
Nos trajo un plato de bocados de pizza junto con refrescos variados, y comimos mientras terminabamos el plan.
“Está bien”, dijo Brian, mientras Lisa cerraba su laptop, “Creo que tenemos una idea general de lo que estamos haciendo. Sabemos cómo entramos, sabemos quién hace qué cuando estamos adentro, y sabemos cómo queremos salir. Teniendo en cuenta que ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo, creo que las probabilidades siguen siendo bastante buenas.”
“Así que, el enemigo”, le dije, resistiendo la tentación de hacer una mueca al darme cuenta de que me enfrentaría a los buenos, “Mi única experiencia luchando en traje… o incluso solo peleando, es contra Lung, y eso no fue bien.”
“No te menosprecies”, dijo Brian, “Lo hiciste mejor que la mayoría.”
“Voy a reformular”, dije, “Pudo haber ido mejor. Vamos contra los Custodios y no son presas fáciles.”
Brian asintió, “Es cierto. Hablemos de estrategia y debilidades. ¿Sabes quiénes son los Custodios?
Me encogí de hombros, “Los he investigado. Los he visto en la televisión. Eso no significa que sepa las cosas importantes.”
“Claro”, dijo, “Así que vamos a la lista. Líder del equipo: Aegis. Uno pensaría que tiene el paquete estándar de Alexandria, vuelo, súper fuerza, invencibilidad, pero eso no es exactamente correcto. Él vuela, pero los otros dos poderes funcionan de manera diferente a lo que cabría esperar. Mira, él no es invencible… simplemente no tiene puntos débiles. Toda su biología está llena de tantas redundancias y refuerzos que simplemente no puedes derribarlo. Arroja arena en sus ojos y todavía puede ver al sentir la luz en su piel. Córtale la garganta y no sangra más de lo que lo haría con la palma de su mano. Al tipo le cortaron un brazo una vez y lo tenía reinsertado y funcionando al día siguiente. Apuñálalo a través del corazón y otro órgano asume las funciones necesarias.”
“¿No es que vayamos a apuñalar a alguien a través del corazón?” Lo convertí en una media pregunta esperanzada, una declaración a medias.
“No. Bueno, no sería una mala idea apuñalar a Aegis a través del corazón solo para frenarlo. Si lo haces con algo lo suficientemente grande. El tipo es como un zombi, se recupera unos segundos después de que lo bajes a golpes, sigue viniendo tras de ti hasta que estás demasiado cansado para defenderte o cometes un error.”
“¿Y él es súper fuerte?”, Le pregunté.
Brian negó con la cabeza, “¿Lisa, quieres explicar esta?”
Ella hizo. “Aegis no es fuerte, pero puede abusar de su cuerpo de maneras que lo hacen parecer como si lo fuera. Puede lanzar golpes lo suficientemente fuertes como para quebrarse la mano, destrozarle las articulaciones y romperle los músculos, y su cuerpo simplemente lo recibe. No tiene motivos para contenerse, y no necesita perder tiempo protegiéndose de ti. También puede recurrir a la adrenalina… ¿has escuchado historias cómo las de abuelas viejas levantando autos del suelo para salvar a sus nietos?”
Asentí.
“Eso es obra de la adrenalina, y Aegis puede hacerlo durante horas seguidas. Su cuerpo no se queda sin energía, no se cansa, no agota sus reservas de adrenalina. Él simplemente sigue.”
“Entonces, ¿cómo lo detienen?”, Le pregunté.
“En realidad, no lo haces”, dijo Brian, “la mejor opción es mantenerlo ocupado, mantenerlo lo suficientemente distraído o meterlo en un lugar del que no pueda escapar. Atrápalo en un contenedor de basura y tíralo al río, y puede obtener algunos minutos de alivio. Lo cual es más difícil de lo que parece. Él es el capitán del equipo, y él no es estúpido. ¿Rachel? Lánzale tus perros sobre él. Un can de dos toneladas o dos debería mantenerlo lejos de nosotros hasta que estemos listos para correr.”
“¿No necesito contenerme?” Preguntó Perra, arqueando las cejas.
“Por una vez, no. Enloquece. Solo, ya sabes, no lo mates. ¿Alec? Tú eres el respaldo allí. Esta atento a Aegis, ve si no puedes usar su poder para desequilibrarlo. Compra suficiente tiempo para que un perro lo ponga en sus fauces y probablemente esté fuera de acción.”
“Seguro”, dijo Alec.
Brian extendió dos dedos y tocó el segundo, “Número dos. Clockblocker.[1] Que se sepa, odio a la gente que mete con el tiempo.”
“Él detiene el tiempo, ¿si mal no recuerdo?”, le pregunté, tanto para permanecer en la conversación como para obtener la aclaración.
“Más específico que eso”, dijo Brian, “puede detener el tiempo para lo que sea que toque. La persona o el objeto que toca se pone básicamente en “pausa” por entre treinta segundos y diez minutos. Lo único bueno es que él no controla o sabe cuánto va a durar. Pero si te pone las manos encima, estás fuera de acción. Se parará a tu lado y esperará hasta que comiences a moverte, luego te tocará de nuevo, o simplemente te atará con cadenas y esposas para que cuando su poder se desvanezca, ya estés bajo custodia.”
“En resumen, si te toca, cagaste”, dijo Alec.
“Lo bueno es que quienquiera que toque es también intocable. No se puede herir, no se puede mover. Punto. Lo usa a la defensiva, y puede hacer cosas como tirar papel o tela en el aire y congelarlo en el tiempo, creando un escudo irrompible. No querrás chocar contra algo que esté congelado. Un automóvil que impacte contra una hoja de papel congelada por Clockblocker se partiría al medio antes de mover papel.”
“Entendido”, dije.
Brian continuó, “El tercer bateador pesado en los Custodios es Vista. ¿Conoces ese mito acerca de cómo las capas que obtienen sus poderes jóvenes son exponencialmente más poderosas? Vista es uno de los niños que mantiene vivo el mito. Clockblocker es un mago con un solo truco, su truco consiste en joder con una de las fuerzas clave de nuestro universo, pero es solo una cosa. Vista también se mete con la física en un nivel fundamental, pero ella es versátil.
“Doce años de edad, y ella tiene el poder de remodelar el espacio. Ella puede estirar un edificio como chicle, para que sea el doble de alto, o apretar dos aceras más cerca para que poder cruzar la calle con un solo paso.”
“Su debilidad”, añadió Lisa, “Es el efecto Manton.” Volvió toda su atención hacia mí, “¿Sabes qué es eso?”
“Lo he escuchado mencionar, pero no sé los detalles.”
“De donde sea que vengan nuestros poderes, también llegaron con algunas limitaciones. Para la mayoría de nosotros, existe una restricción sobre el uso de nuestros poderes en los seres vivos. El alcance de los poderes generalmente se detiene en el exterior del cuerpo de una persona o animal. Hay excepciones para las personas con poderes que solo funcionan en seres vivos, como tú, Alec y Rachel. En pocas palabras el efecto Manton es la razón por la cual la mayoría de los telequinéticos no pueden simplemente aplastar tu corazón. La mayoría de las personas que pueden crear campos de fuerza no pueden crear uno a la mitad de tu cuerpo y cortarre en dos.”
“Narwhal puede”, interrumpió Alec.
“Dije la mayoría”, dijo Lisa, “por qué existen estas restricciones es una pregunta casi tan grande como de dónde obtuvimos nuestros poderes en primer lugar. Las capas que pueden esquivar el efecto Manton se encuentran entre las más fuertes de nosotros.”
Asentí, lentamente. Me pregunté si eso tenía algo que ver con porqué Lung no se quemaba a sí mismo, pero no quería alejarme del tema, “¿Y Vista[2]?”
“Vista puede estirar y comprimir espacio. Ella también puede hacer cosas divertidas con la gravedad. La cosa es que el efecto Manton evita que te estire o comprima a ti. También hace que alterar un área sea mucho más difícil para ella si hay más personas en ese espacio. Así que, si todos nosotros estamos en una habitación, es probable que ella no pueda afectar toda la habitación.”
“_Pero_”, agregó Brian, limpiándose un hilo de queso de la esquina de su labio, “cada vez que nos encontramos con ella, ella ha sido más rápida y en general más hábil con su poder, y ha tenido nuevos trucos. Cada segundo que está en el campo de batalla es una segunda cosa que se vuelve más difícil para nosotros. Tenemos que derribarla lo antes posible. Aegis, Clockblocker, Vista. Esos son los que es más probable que nos crucemos, y sin importar quien más termine viniendo, son ellos con los que tenemos que poder lidiar, o estamos jodidos.
“Pasemos rápidamente por el resto. Kid Win.”
“Artesano”, dijo Lisa, “patineta voladora, pistolas láser, visor de alta tecnología son su equipo habitual. Espera algo nuevo, dependiendo de lo que haya inventado en su taller. Él es móvil, pero no tan amenazante.”
“¿Triumph?”, Dijo Brian.
“Cumplió dieciocho años y se graduó a el Protectorado. No tendremos que preocuparnos por él”, dijo Lisa.
“Gallant.”
“El novio de Glory Girl, finge ser un Artesano en la misma línea que Kid Win, pero creo que simplemente anda con una armadura de segunda mano con un nuevo trabajo de pintura. Lo suyo son estas explosiones de luz. Ser golpeado por una se siente como un golpe en el estómago, pero las explosiones también te alteran tus sentimientos. Te pone triste, te da miedo, avergonzado, vertiginoso, lo que sea. No es tan malo a menos que seas golpeado por un montón en fila. No los golpeen.”
“Eso solo deja a Shadow Stalker. Perra sedienta de sangre”, Brian frunció el ceño.
Alec me explicó: “Ella tiene en mente que Brian es su némesis. Ya sabes, su enemigo número uno, su oscuro opuesto. Ella ha ido tras él en cada oportunidad que tuvo.”
“Ella era una heroína solitaria”, dijo Tattletale, “Vigilante de la noche, hasta que fue demasiado lejos y casi mata a alguien, clavándolo contra una pared con una de sus ballestas. Llamaron a los héroes locales, la arrestaron e hicieron algún tipo de trato. Ahora es un miembro en libertad condicional de los Custodios, con la condición de que use pernos tranquilizantes y munición no letal para su ballesta.”
“Lo que no ase”, Brian gruñó, “Al menos, no cuando viene detrás de mí. Esa flecha que disparó a través de mi costado tenía una puta punta de flecha en ella.”
Tattletale negó con la cabeza, “Sus poderes y Brian tienen una extraña interacción el uno con el otro. Shadow Stalker puede transformarse en cierta forma. Se vuelve extremadamente liviana, puede atravesar el vidrio y las paredes delgadas y es casi invisible. La cosa es que, mientras ella y las cosas que lleva son tenues en su estado transformado, las cosas que dispara con su ballesta solo se mantienen así durante medio segundo. Entonces el efecto desaparece y es una flecha regular que vuela hacia ti. Entonces, puede saltar entre los tejados, casi imposible de ver, difícil de tocar, y todo el tiempo te está disparando flechas muy reales.”
“Entonces, ¿qué haces?”, Le pregunté.
“Su poder no funciona bien mientras está dentro de la oscuridad de Brian, por la razón que sea. No es tan rápida ni ágil, él puede verla mejor, y ella no puede verlo en la oscuridad”, me dijo Tattletale, “Así que se convierte en una especie de juego de la mancha[3] muy intenso, con una persona muy veloz que esta esencialmente ciega y sorda, pero con armas letales, mientras que Brian, el otro, intenta eliminarla sin recibir un disparo.”
“Evitemos eso”, dijo Brian, “consume demasiado tiempo y es posible que quiera usar ese tipo de escenario para retrasarnos. Simplemente que no te dispare, y si la ves o ves la oportunidad, informa al equipo y haz tu mejor esfuerzo para derribarla sin perder de vista un objetivo prioritario.”
“¿Así que ese es el plan, entonces?” Dije, “Tantos quizás.”
“Así son las cosas, Taylor”, dijo Brian, su tono un tanto brusco, “creo que hemos hecho un buen trabajo cubriendo todas las bases.”
“Oh, no quise sonar como si estuviera criticando tu plan”, dije.
“Nuestro plan”, interrumpió Brian.
No quería pensar de esa manera. En cambio, dije: “Estoy un poco nerviosa, es todo.”
“No tienes que venir”, dijo Perra, su tono era demasiado casual.
“Con toda seriedad”, Brian me dijo, “Si estás teniendo dudas…”
“Lo estoy”, admití, “estoy teniendo grandes dudas, enormes dudas. Pero no voy a dejar que eso me detenga. Voy con ustedes.”
“Bien”, Brian respondió: “Entonces tenemos el resto de hoy y mañana para prepararnos. ¿Taylor? Puedes encontrarte conmigo en tu trote a primera hora. Tendré un teléfono celular para ti. Puedes enviar un mensaje de texto a Lisa con cualquier cosa que creas necesitar, como esas armas de las que hablabas. Busca modelos y marcas con anticipación si deseas algo específico.”
“¿Cuál es su número?”, Le pregunté.
“Lo pondré en el teléfono antes de dártelo. ¿Lisa? Confirma el trabajo con el jefe, habla con él sobre las otras cosas.”
“Me encargaré.”
“Entonces, a menos que haya algo más, creo que acabamos de planear un robo a un banco antes del mediodía”, dijo Lisa con una sonrisa. Miré el reloj digital que se muestra debajo del televisor. Efectivamente, eran las once y media.
No pude evitar preguntarme si eso era algo bueno.
[1] Clockblocker: lit. Bloquea relojes. Juego de palabras con Cockblocker, alguien que interfiere en que uno consiga concretar con una chica, ya sea intencional o inintencionalmente.
[2] Vista en inglés tiene un significado similar a panorama o paisaje.
[3] Traduje el juego Tag como “la mancha”, como la conocen en mi pais, en España se lo conoce como Tú la llevas.

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2018.03.29 07:56 master_x_2k Insinuación VII

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_________________Insinuación VII_________________

Cuando acepté unirme a los Undersiders, hubo algunos gritos de alegría. Me sentí un poco culpable, por actuar de forma engañosa. También, de forma irracional, me sentía complacida conmigo misma.
“¿Qué hacemos ahora?” Lisa le preguntó a Brian.
“No estoy seguro”, dijo Brian, “No es como si hubiéramos hecho esto antes”. Supongo que deberíamos contarle a Rachel, pero ella dijo que podría trabajar hoy.”
“Si la chica nueva está de acuerdo con esto, pasemos por nuestro lugar”, sugirió Lisa, “vemos si Rache está allí, celebramos al nuevo recluta y la ponemos al tanto”.
“Seguro”, dije.
“Está a solo unas pocas cuadras”, dijo Brian, “pero llamaríamos la atención si vinieras disfrazada”.
Lo miré por un momento, no queriendo comprender su declaración. Si me tomaba demasiado tiempo responder, me di cuenta, arruinaría este plan antes de que fuera a ninguna parte. En cualquier caso, podría haberme pateado a mí misma. Por supuesto, esto era natural. Unirse a su equipo significaría que se esperaba que compartiera mi identidad, ya que ellos ya lo habían hecho. Hasta que lo hiciera, no podrían confiarme sus secretos.
Podría haber culpado a la falta de sueño o a la distracción de los acontecimientos a primera hora del día, pero eso no cambiaba las cosas. Me había puesto yo sola contra la pared.
“Está bien”, dije, sonando más tranquila de lo que me sentía. O eso esperaba. “Este disfraz es algo incómodo debajo de la ropa. ¿Puedo tener algo de privacidad?
“Quieres un callejón, o...” preguntó Lisa, deteniéndose.
“Me cambiaré aquí, solo tomará un minuto”, le dije, impulsivamente, mientras miraba a mi alrededor. Los edificios en la calle eran en su mayoría de una o dos plantas, con los únicos edificios más altos que el que estábamos a media cuadra de distancia, y el que está justo al lado de nosotros. No había ventanas en el edificio de al lado con un buen ángulo para verme cambiarme, y dudaba que alguien en el edificio distante pudiera verme como más que una figura de dos pulgadas de alto. Si alguien pudiera verme sacarme el traje y notará suficientes detalles para identificarme, me sorprendería.
Mientras los tres se dirigían a la escalera de incendios, saqué la ropa que había metido en la mochila. A excepción de los paneles de armadura, mi traje era esencialmente de una sola pieza, con la excepción del cinturón y la máscara. Mantuve la máscara puesta mientras desabroché el cinturón y me quité el traje principal. No estaba indecente, llevaba una camiseta sin mangas negra y pantalones cortos negros debajo, en parte por calor extra. La seda no era el mejor aislador por sí misma. Me puse los vaqueros y la sudadera, luego me froté los brazos y los hombros para quitarme el frío. Puse mi traje y la lonchera en mi mochila.
Sentí una punzada de remordimiento por no haber elegido mejor ropa que una sudadera holgada y unos vaqueros demasiado grandes para mí. Ese arrepentimiento rápidamente se convirtió en una punzada de ansiedad. ¿Qué pensarían cuando vieran a la verdadera yo? Brian y Alec eran tipos guapos, de maneras muy diferentes. Lisa era, en la escala entre común y bonita, más tirando a bonita. Mi propio nivel de atractivo, por el contrario, me ponía en algún lugar en una escala que iba desde 'nerd' a ‘común’. Mi opinión sobre dónde encajaba en esa escala cambiaba según el estado de ánimo en el que me encontraba cuando me miraba en el espejo. Eran gente cool, confiada y segura de sí misma. Yo era... yo.
Me detuve antes de que pudiera ponerme nerviosa. Yo no era la antigua Taylor aquí. Aquí y ahora, yo era la chica que había puesto a Lung en el hospital, por accidental que fuera. Yo era la chica que iba de encubierto para tratar de obtener los detalles de una pandilla de supervillanos especialmente persistente. Yo era, hasta que se me ocurriera un mejor nombre, Bicho, la chica que los Undersiders querían en su equipo.
Si dijera que bajé por la escalera de incendios llena de confianza, estaría mintiendo. Dicho eso, logré motivarme lo suficiente como para bajar esa escalera, con la máscara todavía puesta y el disfraz en mi bolso. Me puse de pie frente a ellos, miré alrededor para asegurarme de que no había nadie más, y luego me quité la máscara. Mi corazón latió de forma terrible por un momento en los que estuve casi ciega, sus rasgos faciales solo manchas, antes de ponerme las gafas que tenía en mi bolso.
“Hola”, dije, sin convicción, usando mis dedos para peinar mi cabello nuevamente, “supongo que no funcionaría si me siguen llamando Bicho o chica nueva. Soy Taylor.”
Usar mi verdadero nombre fue un gran riesgo de mi parte. Temía que fuera otra cosa por la que me arrepentiría dentro de cinco minutos, parecido a la realización de que tendría que ir sin disfraz. Lo racionalicé diciéndome a mí misma que ya estaba hasta el cuello en esto. Ser sincera sobre mi nombre bien podría salvar mi pellejo si alguno de ellos decidiera investigarme un poco, o si me encontrara con alguien que conocía mientras estaba en su compañía. Pensaba, esperaba, que para cuando todo esto terminara, tal vez podría pedir algunos favores a alguien como Armsmaster y evitar que filtraran mi verdadero nombre. No es imposible de imaginar, dado el nivel de seguridad alrededor de algunas de las cárceles que tenían para parahumanos criminales. En cualquier caso, cruzaría ese puente cuando llegue a él.
Alec ofreció el más leve giro de sus ojos mientras me presentaba, mientras que Brian solo sonrió. Lisa, sin embargo, puso uno de sus brazos alrededor de mis hombros y me dio un apretón de un solo brazo. Ella era un poco mayor que yo, así que era lo suficientemente alta para estar a la altura perfecta para hacerlo. Lo que me pilló desprevenida fue lo agradable que se sintió el gesto. Como si hubiera estado necesitando un abrazo de alguien que no fue mi padre por mucho tiempo.
Caminamos más profundo en los Muelles en grupo. Mientras que yo había vivido en la periferia de la zona toda mi vida, y aunque la mayoría de la gente diría que el vecindario en el que vivía era parte de los “Muelles”, nunca había estado realmente en las áreas que le daban a esta parte de la ciudad una mala reputación. Al menos, no había estado si descontaba la noche anterior, y había estado oscuro entonces.
No era un área que había sido mantenida, y parecía una especie de pueblo fantasma, o como sería una ciudad si la guerra o el desastre obligaran a la gente a abandonarla por unos años. La hierba y la maleza crecían entre grietas en la acera, la carretera tenía baches en los que se podía esconder un gato, y los edificios estaban descoloridos, consistiendo en pintura descascarada, mortero agrietado y metal oxidado. Los colores desaturados de los edificios se contrastaban con salpicaduras de grafiti de colores vivos. Cuando pasamos por lo que una vez había sido una carretera principal para los camiones que viajaban entre los almacenes y los muelles, vi una fila de líneas eléctricas sin cables que se extendían entre ellos. En un punto la maleza se había trepado casi hasta la cima de los postes, solo para marchitarse y morir en algún momento. Ahora cada uno de los postes tenía un lío de plantas marrones muertas colgando de ellos.
También había gente, aunque no muchos estaban fuera de casa. Estaban los que esperabas, como una recolectora de chatarra con un carrito de supermercado y un anciano sin camisa con barba casi hasta el ombligo, recogiendo botellas y latas de un contenedor de basura. Hubo otros que me sorprendieron. Vi a una mujer que parecía sorprendentemente normal, con ropas que no eran lo suficientemente destartaladas como para llamar la atención, llevando a cuatro niños pequeños casi idénticos a un edificio de la fábrica con un cartel descolorido. Me preguntaba si estaban viviendo allí o si la mamá estaba trabajando allí y simplemente no podía hacer nada con sus hijos más que llevarlos con ella. Pasamos junto a un artista de veintitantos años y su novia, sentados en la acera con pinturas apuntaladas a su alrededor. La chica saludó a Lisa con la mano cuando pasamos, y Lisa le devolvió el saludo.
Nuestro destino era una fábrica de ladrillos rojos con una gran puerta corredera de metal cerrada por una cadena. Tanto la cadena como la puerta se habían oxidado tanto que esperaba que ninguno de los dos sirviera de algo. El tamaño de la puerta y la amplitud de la entrada me hicieron pensar que los grandes camiones o pequeñas embarcaciones habrían pasado a través de la entrada en el apogeo de la fábrica. El edificio en sí era grande, se extendía casi la mitad del bloque, dos o tres pisos de altura. El fondo del letrero en la parte superior del edificio se había desteñido del rojo a un rosa naranja pálido, pero pude distinguir las audaces letras blancas que decían 'Soldadura Redmond'.
Brian nos dejó pasar a través de una pequeña puerta a un lado del edificio, en lugar de la gran puerta oxidada. El interior era oscuro, iluminado solo por hileras de ventanas polvorientas cerca del techo. Pude distinguir lo que habían sido máquinas enormes y cintas de correr antes de ser desmanteladas. Las sábanas cubrían la mayoría de los cascarones vacíos y oxidados. Al ver las telarañas, extendí mi poder y sentí bichos por todas partes. Nadie había estado activo aquí por mucho tiempo.
“Vamos”, me instó Brian. Miré hacia atrás y vi que estaba a mitad de una escalera de caracol en la esquina. Me dirigí hacia él.
Después de ver la desolación del primer piso, ver el segundo piso fue un shock. Era un loft[1], y el contraste era sorprendente. Las paredes exteriores eran de ladrillo rojo, y el techo era el de la fábrica, sostenido por un esqueleto de vigas de metal en lo alto. En términos de área general, el loft parecía tener tres secciones, aunque era difícil de definir porque era una disposición tan abierta.
La escalera se abría a lo que habría llamado la sala de estar, aunque solo esa habitación tenía casi tanto espacio como la planta baja de mi casa. El espacio estaba dividido por dos sofás, que estaban dispuestos en ángulo recto el uno con el otro, ambos frente a una mesa de café y uno de los televisores más grandes que jamás había visto. Debajo del televisor había media docena de consolas de videojuegos, un reproductor de DVD y una o dos máquinas que no reconocí. Supuse que podrían tener un TiVo[2], aunque nunca había visto uno. Parlantes más grandes que los televisores que mi papá y yo teníamos en casa estaban a ambos lados de la TV. Detrás de los sofás había mesas, algunos espacios abiertos con alfombras y estantes contra las paredes. Las estanterías estaban llenas hasta la mitad de libros y revistas, mientras que el resto del espacio de la estantería estaba lleno de objetos que iban desde zapatos desechados hasta velas.
La segunda sección era una colección de habitaciones. Sin embargo, era difícil etiquetarlos como tal, porque eran más como cubículos, tres contra cada pared con un pasillo entre ellos. Eran de un tamaño razonable, y había seis puertas, pero las paredes de cada habitación tenían solo dos metros y medio de altura, sin llegar al techo. Tres de las puertas tenían ilustraciones pintadas con aerosol. La primera puerta tenía una corona hecha en un dramático estilo de graffiti. La segunda puerta tenía las siluetas blancas de un hombre y una mujer sobre un fondo azul, imitando los signos de los baños de “hombres” y “mujeres” que eran tan comunes. El tercero tenía la cara de una niña con los labios fruncidos. Me pregunté cuál era la historia allí.
“Bonito arte”, dije, señalando la puerta con la corona, sintiéndome un poco tonta por haber sido lo primero que dije cuando entré en la habitación.
“Gracias”, respondió Alec. Supongo que eso significaba que era su trabajo.
Me tomé otro segundo para mirar alrededor. El otro extremo del desván, la última de las tres secciones, tenía una gran mesa y algunos armarios. Aunque no podía mirar mejor sin cruzar todo el loft, me di cuenta de que su cocina estaba en el otro extremo del desván.
A lo largo, había un desastre. Me sentí casi grosera por prestarle atención, pero había cajas de pizza apiladas en una de las mesas, dos platos sucios en la mesa de café frente al sofá y algunas ropas colgadas en la parte posterior de uno de los sofás. Vi latas de refrescos, o tal vez latas de cerveza, apiladas en una pirámide en la mesa de la habitación del otro lado. Sin embargo, no estaba tan desordenado que pensé que fuera desagradable. Era un lío que hacia una declaración... cómo, 'Este es nuestro espacio'. No hay supervisión adulta aquí.
“Estoy celosa”, admití, siendo honesta.
“Torpe”, dijo Alec, “¿Por qué estás celosa?”
“Quise decir que es genial”, protesté, un poco defensiva.
Lisa habló antes de que Alec pudiera responder, “Creo que lo que Alec quiere decir es que este es tu lugar ahora también. Este es el espacio del equipo, y tú eres un miembro del equipo ahora.”
“Oh”, dije, sintiéndome tonta. Lisa y Alec se dirigieron a la sala de estar, mientras Brian se dirigía al otro extremo del loft. Cuando Lisa me hizo un gesto para que la siguiera fui con ella. Alec se acostó, tomando un sofá entero, así que me senté en el lado opuesto del sofá de Lisa.
“Las habitaciones”, dijo Lisa, “al otro lado, en orden de más cercano a más lejos, están Alec, el baño, el mío”. Eso significaba que la habitación de Alec era la de la corona, y la puerta de Lisa tenía la cara con los labios fruncidos. Ella continuó: “Del lado más cercano a nosotros, la habitación de Rachel, la habitación de los perros de Rachel y el armario de almacenamiento”.
Lisa hizo una pausa, luego miró a Alec y preguntó: “¿Crees que ella-”
“Duh”, Alec la interrumpió.
“¿Qué?” Pregunté, sintiéndome perdida.
“Limpiaremos el armario de almacenamiento”, decidió Lisa, “Para que tengas una habitación”.
Me sorprendí. “No tienen que hacer eso por mí”, le dije, “tengo un lugar”.
Lisa hizo una mueca, casi dolorida. Ella me preguntó: “¿Podemos hacerlo de todos modos, y no hacer un alboroto? Sería mucho mejor si tuvieras tu propio espacio aquí.”
Debo haberme visto confundida, porque Alec me explicó: “Brian tiene un apartamento, y fue bastante firme en cuanto a no necesitar o querer una habitación aquí... pero él y Lisa han estado discutiendo regularmente por eso. No tiene dónde dormir, excepto el sofá, si se lastima y no puede ir a su casa, y no hay lugar para poner sus cosas, así que todo queda por todas partes. Toma la habitación nos harás un favor.”
“Está bien”, dije. Agregué, “Gracias”, tanto por la explicación como por la habitación misma.
“La última vez que se enfrentó a Shadow Stalker, regresó aquí y sangró sobre un sofá blanco”, dijo Lisa, “sofá de novecientos dólares y tuvimos que reemplazarlo”.
“Maldita Shadow Stalker”, se lamentó Alec.
Brian regresó desde el otro extremo del loft, alzando la voz para que lo escuchara mientras se acercaba, “Rache no está aquí, y tampoco sus perros. Ella debe estar caminando o trabajando. Maldición. Me estreso cuando está fuera.” Se acercó a los sofás y vio a Alec tirado en uno.
“Mueve las piernas”, le dijo Brian.
“Estoy cansado. Siéntate en el otro sofá”, murmuró Alec, con un brazo sobre la cara.
Brian miró a Lisa y a mí, y Lisa se movió para hacer espacio. Brian fulminó con la mirada a Alec y luego se sentó entre nosotras. Cambié mi peso y metí una pierna debajo de mí para darle espacio.
“Entonces”, explicó Brian, “aquí está el trato. Dos grandes al mes, solo para ser miembro del equipo. Eso significa que ayudas a decidir qué trabajos hacemos, vas a los trabajos, te mantienes activa, estás disponible si tenemos que llamar.”
“No tengo teléfono”, admití.
“Te conseguiremos uno”, dijo, como si ni siquiera fuera una preocupación. Probablemente no lo fuera. “Generalmente nos llevamos entre diez y treinta y cinco mil por trabajo. Eso se divide en cuatro partes... cinco partes ahora que estás en el equipo.”
Asentí con la cabeza, luego exhalé lentamente, “No son monedas”.
Brian asintió con la cabeza, una pequeña sonrisa jugando en sus labios, “No. Ahora, ¿Qué tan al tanto estás, en cuanto a saber a qué nos enfrentamos?”
Parpadeé un par de veces, luego declaré, “¿Para otras capas locales? He investigado en línea, he leído religiosamente las revistas de capas durante algunos años, más desde que obtuve mis poderes... pero no sé. Si las últimas veinticuatro horas me han enseñado algo, es que hay muchas cosas que no sé, y solo las descubriré por el camino difícil.”
Brian sonrió. Quiero decir, realmente sonrió. De forma que me hizo pensar en un niño en lugar de un hombre casi adulto. Él respondió: “La mayoría no entiende eso, ¿sabes? Trataré de compartir lo que sé, para que no te atrapen desprevenida, pero no temas preguntar si hay algo de lo que no estás segura, ¿de acuerdo?”
Asentí con la cabeza, y su sonrisa se amplió. Él dijo, a través de una risita bonachona, “No puedo decirte cuánto alivio es que te tomes esto en serio, ya que algunas personas-” se detuvo para inclinarse y patear el costado del sofá en el que Alec estaba echado. “-necesitan que les tuerza el brazo para que escuchen, y algunas personas”, señaló con el pulgar sobre el hombro derecho, “piensan que lo saben todo”.
“Sí lo sé todo”, dijo Lisa, “es mi poder”.
“¿Qué?”, ​​Dije, interrumpiendo a Brian. El latido de mi corazón se aceleró, aunque para empezar no había estado exactamente relajado. “¿Eres omnisciente?”
Lisa se rió, “No, no. Aunque sí sé cosas. Mi poder me dice cosas.”
Tragando fuerte, esperando no llamar la atención al hacerlo, pregunté, “¿Cómo?” ¿Cómo por qué me estaba uniendo a su equipo?
Lisa se inclinó hacia adelante y puso sus codos sobre sus rodillas, “Como cuando supe que estabas en la biblioteca cuando me enviaste los mensajes. Si tuviera ganas, y si tuviera los conocimientos técnicos, estoy seguro de que podría haberlo averiguado irrumpiendo en la base de datos del sitio web y hurgando en los registros para encontrar la dirección desde la que te conectaste, pero mi poder simplemente me permite omitir ese paso así.” Ella chasqueó los dedos.
“¿Y por qué exactamente mencionaste que sabías dónde estaba?”, Preguntó Brian, su voz un poco demasiado tranquila.
“Quería ver cómo reaccionaría ella. Jugar con ella un poco,” Lisa sonrió.
“Maldita sea-” Brian comenzó, pero Lisa lo ignoro con un ademán.
“Estoy preparando a la novata,” ella le hizo un ademán de que se fuera, “Grítame más tarde.”
Sin darle la oportunidad de responder, se volvió hacia mí y me explicó: “Mi poder llena los vacíos en mi conocimiento. Por lo general, necesito información para empezar, pero puedo usar detalles que mi poder me provee para descubrir más cosas, y todo como que se conecta y multiplica, dándome un flujo constante de información.”
Tragué saliva, “¿Y sabías que una capa estaba en camino anoche?”
“Sí”, dijo, “llámalo una conjetura con fundamentos.”
“¿Y sabías lo que sucedió en el Cuartel del Protectorado de la misma manera?”
La sonrisa de Lisa se amplió, “Admitiré que hice trampa allí. Averiguar contraseñas es bastante fácil con mi poder. Escarbo entre los documentos digitales del Cuartel del Protectorado y disfruto de un pequeño reality con sus cámaras de vigilancia cuando estoy aburrida. Es útil porque no solo estoy consiguiendo información de lo que veo, escucho y leo, sino que mi poder llena los detalles de cosas como cambios en su rutina y en la política del equipo.”
La miré, una gran parte de mí horrorizada de haber entrado en una situación encubierta frente a una chica con super intuición.
Tomando mi silencio por admiración, sonrió con su sonrisa astuta, “No es tan sorprendente. Soy realmente mejor con cosas concretas. Donde están las cosas, conocer los tiempos, encriptación, blah blah blah. Puedo leer algo en los cambios en el lenguaje corporal o la rutina, pero es menos confiable y un poco un dolor de cabeza. Suficiente sobrecarga de información sin ello, ¿sabes?”
Sí lo sabía, su explicación hizo eco de mis propios pensamientos con respecto a mi capacidad de ver y escuchar cosas a través de mis bichos. Aun así, sus palabras no me hicieron sentir mucho mejor.
“Y”, dijo Brian, todavía mirando ceñudo a Lisa, “Incluso si ella sabe mucho, eso no significa que Lisa no puede ser una idiota a veces.”
Lisa le dio un puñetazo en el brazo.
“Entonces, ¿cuáles son tus poderes?”, Le pregunté a Brian y Alec, con la esperanza de un cambio de tema.
No tuvieron la oportunidad de decirme. Oí ladridos desde la planta baja. En un latido del corazón estaba de pie, a tres pasos del sofá. Tres perros gruñendo me tenían contra la pared, la baba salía volando de sus bocas cuando sus dientes rechinaban acercándose a mis manos y cara.
[1] Un loft, desván o galería es un gran espacio con pocas divisiones, grandes ventanas y muy luminoso.
[2]TiVo: es un aparato que permite grabar el contenido de la televisión en un disco duro interno.

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2018.03.17 16:00 master_x_2k Gestación 3

Con permiso de Hidet, el traductor original.

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_____________________Gestación 3_____________________

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Mi rutina de entrenamiento consistía en correr cada mañana y cada dos tardes. En el proceso, había adquirido un conocimiento bastante bueno de la parte este de la ciudad. Creciendo en Bahía Brockton, mis padres me habían dicho cosas como “quédate en el Paseo Marítimo”. Incluso cuando salia a correr, me había mantenido escrupulosamente en el Paseo y había evitado la parte mala de la ciudad. Ahora era domingo e iba con traje y rompiendo las reglas.
Había teñido y pintado el traje el viernes, comprado partes temporales para el traje (cinturón, las correas de la mascara y las lentes) el sábado, y había terminado los detalles más necesarios del traje a lo largo de la tarde del domingo antes de salir por la noche. El traje aun no estaba completo, le faltaban todos los paneles de armadura que tenia planeados, pero la armadura cubría las áreas más esenciales –mi cara, pecho, columna y las articulaciones principales. El diseño de la máscara exhibía unas lentes amarillo mate, el único color en el disfraz negro y gris, además de secciones de armadura diseñadas para imitar las mandíbulas de un bicho mientras simultáneamente protegían mi mandíbula. La mascara dejaba suelto mi pelo, lo que hacia la parte trasera de mi cabeza más vulnerable, pero eso era solo uno de los sacrificios que había tenido que hacer por salir en un traje incompleto.
Era justo después del anochecer, y estaba cruzando la linea entre una de las mejores partes de la ciudad y la parte de la ciudad donde las putas de crack y los gangsters vivían. La distancia entre las dos era más corta de lo que uno podría pensar.
El Paseo Marítimo era a donde venían los turistas. Yendo de norte a sur a lo largo de la playa, había tiendas que vendían vestidos por más de mil dólares, cafeterías con cafés ridículamente caros y extensiones de pasarelas de madera y playas donde los turistas podían encontrar una gran vista del océano. Desde prácticamente cualquier punto del Paseo podías ver uno de los puntos prominentes de Bahía Brockton, el Cuartel General del Protectorado. Aparte de ser una maravilla de diseño arquitectónico con sus arcos y sus torres, el CGP era una base de operaciones flotante que un escuadrón local de superheroes llamaba su hogar, equipado con un campo de fuerza esférico y un sistema de defensa de misiles. Nunca había habido ocasión de usar ninguno de los dos, pero tenia que admitir que te hacía sentir más seguro.
Si te dirigías al este desde el Paseo Marítimo, alejándote del agua, te encontrarías en la zona que los locales simplemente llamaban los ‘Muelles’. Cuando el negocio de importación/exportación de Brockton se había extinguido, había habido un montón de gente que de repente estaban sin trabajo. Los más ricos y la gente con más recursos de la ciudad habían conseguido ganar aun más dinero, dirigiendo los recursos de la ciudad hacia la tecnología y la banca, pero toda la gente que había estado empleada en los barcos y en los almacenes tenían pocas opciones donde elegir. Se enfrentaron a la posibilidad de abandonar Bahía Brockton, quedarse peleando por el poco trabajo que encontraran, o dedicarse a actividades más ilícitas.
Todo esto contribuyó al boom en la población local de supervillanos. El potencial de mucho dinero emparejado a la cantidad de esbirros y secuaces dispuestos a complacerles la volvieron la ciudad favorita de los villanos a finales de los 90. Llevó unos años hasta que los héroes locales se estabilizaran y se organizaran, pero lo hicieron, y ahora había algo de equilibrio. En cuanto a población de Capas, Bahía Brockton no estaba en el Top 5 de ciudades de los E.E.U.U., pero probablemente estaba en el Top 10.
Simplemente yendo de una calle a la siguiente, podías ver el cambio en este área.
Según me adentré en los Muelles, pude ver la calidad de mi entorno declinar rápidamente. Había suficientes naves industriales y apartamentos en el área como para que hasta los más desprovistos encontraran refugio, así que la única gente en la calle eran borrachos inconscientes, putas y miembros de bandas. Rodee ampliamente a toda la gente que vi y me aventuré más profundamente en la zona.
Según andaba, estaba usando mis poderes para reunir un enjambre, pero los mantuve alejados de la vista, moviéndose por los tejados cercanos y por el interior de los edificios. Cualquiera prestando atención a la población local de cucarachas podría pensar que estaba pasando algo, pero había pocas luces encendidas. Dudaba que la mayoría de los edificios aquí tuvieran corriente.
La falta de luces en el área fue lo que me hizo parar y pegarme al lateral de un edifico cuando vi un punto naranja en la oscura calle delante de mi. El naranja era la llama de un mechero, y pude distinguir varias caras a su alrededor. Eran asiáticos, algunos llevaban sudaderas, otros llevando bandanas o camisas de mangas largas, pero todos iban del mismo color. Rojo y verde.
Sabia quiénes eran estos tipos. Eran miembros de una banda local que dejaban las pintadas de ‘Azn Bad Boys’, ABB abreviado, por todo el Este de la ciudad. Más de uno iba a mi instituto. Dentro de los elementos criminales de Bahía Brockton, no eran de poca monta. Aunque los miembros típicos de la banda eran Coreanos, Japoneses, Vietnamitas y Chinos reclutados a la fuerza de los institutos y barrios de clase baja de Bahía Brockton, la banda estaba dirigida por un par de personas con poderes. Las bandas no solían ser tan racialmente abiertas en cuanto a quién se unía, lo que decía algo de la habilidad de su líder de atraer gente de tantas nacionalidades diferentes y mantenerlos a ralla.
La calle estaba a oscuras, así que mi capacidad de ver dependía de la luna y de las pocas luces de interior que aun estabas encendidas y alumbrando las aceras. Empecé a buscar a su jefe de forma activa. Había más miembros de la banda saliendo de un edificio de dos plantas, y se estaban reuniendo en la calle. No tenían la pinta de ser gente que simplemente está pasando el rato en la calle. O bien mantenían la expresión en blanco o tenían el ceño fruncido, y no estaban hablando.
Vi a su jefe cuando la banda se alejó de la puerta del edificio para dejarle paso. Sólo sabía de este tío lo que había oído en las noticias y leído online, pero le reconocí inmediatamente. Era un tipo grande, no tan grande como para hacer que la gente saliera corriendo al andar por la calle, como eran algunos con poderes. Media algo más de metro ochenta, lo que le ponía una cabeza por encima de la mayoría de los miembros de la banda. Tenia una adornada mascara de metal sobre la cara y no llevaba camiseta, a pesar del frio. Tenia tatuajes que le cubrían el cuerpo de cuello para abajo, todos ellos representando dragones de la mitología asiática.
Se hacia llamar ‘Lung’, había peleado con éxito con equipos enteros de héroes y había conseguido mantenerse fuera de la cárcel, evidenciado por su presencia aquí. En cuanto a sus poderes, sólo sabía lo que podía descubrir online, y no había garantías. Quiero decir, podía haber engañado a la gente sobre qué hacían sus poderes, podía tener un poder guardado bajo la manga en caso de emergencia, o incluso podía tener un poder muy sutil que la gente no podía ver en acción.
Lo que había descubierto online y en los periódicos era esto: Lung podía transformarse gradualmente. Quizás fuera por la adrenalina, su estado emocional o algo, pero fuera lo que fuera, hacía sus poderes más potentes cuanto más tiempo estuviera peleando. Se curaba a un ritmo sobrehumano, se volvía más fuerte, más duro, más grande, y le crecían placas de armadura, completas con cuchillas en cada dedo. Se rumoreaba que incluso le crecían alas si luchaba el tiempo suficiente. Por si eso no fuera suficiente, también era pirokinetico, lo que significaba que podía crear llamas de la nada, darles forma, intensificarlas, y todo lo demás. Ese poder aparentemente también se volvía más fuerte según se transformaba. Tenia entendido que no había un limite superior de cómo de fuerte podía volverse. Sólo empezaba a volver a la normalidad cuando no quedaba nadie con quien pelear.
Lung no era el único con poderes en los ABB. Tenia un lacayo, un sociópata terrorífico llamado Oni Lee, que podía teletransportarse o crear dobles de si mismo –no estaba cien por cien segura de los detalles– pero Oni Lee tenia un aspecto distintivo, y no le veía en la multitud. Si había alguien más con poderes de quien tuviera que estar atenta, no había visto u oído nada acerca de ellos en mi investigación.
Lung empezó a hablar con una profunda voz autoritaria. No podía entender las palabras, pero sonaba como si estuviera dando instrucciones. Mientras observaba, uno de los miembros de la banda saco una navaja mariposa de su bolsillo, y otro se llevó la mano a la cintura. Entre la oscuridad y el hecho de que estuviera media calle abajo, no podía ver bien, pero una forma negra resaltaba contra su camiseta verde. Probablemente fuera el mango de una pistola. Mi pulso se aceleró un poco cuando vi el arma, lo que era una tontería. Lung era más peligroso que cincuenta personas armadas.
Decidí alejarme de donde estaba y encontrar un lugar mejor desde donde escuchar su conversación, lo que parecía un buen compromiso entre mi curiosidad y mi instinto de supervivencia. Me alejé lentamente de donde estaba, echando un vistazo por encima del hombro para asegurarme de que nadie estaba mirando, y luego fui a la parte trasera del edificio detrás del que me estaba escondiendo.
Mi investigación dio sus frutos. A mitad del callejón, vi una escalera de incendios que subía por la parte trasera del edificio delante del que estaban Lung y su pandilla. Los zapatos de mi traje tenían suelas blandas, así que fui casi totalmente silenciosa subiendo.
El tejado estaba cubierto de grava y colillas de cigarros, lo que me hizo pensar que no seria tan silenciosa andando por el. En vez de eso, andé por el borde elevado del tejado. Según me acercaba a la parte del tejado directamente encima de Lung y su banda de ‘Azn Bad Boys’, me agaché y me arrastré hacia adelante. Estaba lo bastante oscuro que dudaba de que pudieran verme si saltaba y saludaba, pero no había ninguna razón para ser estúpida.
Estar encima de un edificio de dos plantas cuando ellos estaban en el bajo hacia que fuera difícil oírles. Lung además tenia un acento cerrado, así que tuve que esperar a que hubiera dicho un par de frases antes de poder entender qué estaba diciendo. Ayudó que sus sicarios estuvieran total y respetuosamente callados mientras hablaba.
Lung estaba gruñendo “… los críos, solo disparad. No importa vuestra puntería, solo disparad. ¿Veis uno tirado en el suelo? Disparadle al pequeño hijo de puta dos veces más para aseguraros. No les vamos a dar ninguna oportunidad de hacerse los listos o de tener suerte, ¿entendido?”
Huno un murmullo de asentimiento.
Alguien más encendió un cigarrillo, y luego se inclinó para encender el cigarrillo del tipo a su lado. En esos momentos en que su mano no estaba tapando la llama, pude ver las caras reunidas de una docena o así de gangsters reunidos alrededor de Lung. En sus manos, cinturas y fundas, podía ver el oscuro metal de pistola reflejando la llama naranja. Si tenia que adivinar, diría que todos llevaban armas.
¿Iban a matar a niños?
N. del. T: A partir de esta entrada, muchos de los nombres que quedarán sin traducir vendrán brevemente explicados al principio para beneficio del lector. Todos los comentarios del traductor y estas explicaciones estarán diferenciadas del texto principal por estar en color azul.
  • Azn Bad Boys: Chicos Malos Azn, abreviado ABB en adelante.
  • Lung: Sin traducción literal, pero similar a Long, dragón en la mitología china.

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2016.12.22 03:49 migpodemos3c Alepo: La primera victima de la guerra es la verdad

Pocos textos tan lúcidos se pueden leer sobre la guerra de Siria como estos que reproduce Sin Permiso recientemente: http://www.sinpermiso.info/textos/hay-mas-de-una-verdad-que-contar-sobre-alepo Versiones diferentes pero lo que está claro es que lo que se juega en Siria es una guerra por recursos y poderes geopolíticos al precio de las víctimas de siempre.
Alepo: La primera victima de la guerra es la verdad ** Robert Fisk
Los políticos occidentales, los “expertos” y los periodistas se aprestan a reinicializar sus narrativas en los próximos días, ahora que el ejército de Bashar al-Assad’s ya ha recuperado el control del este de Alepo. Descubriremos si los 250.000 civiles “atrapados” en la ciudad de verdad eran tantos. Oiremos mucho más sobre por qué no fueron capaces de salir cuando el gobierno sirio y la fuerza aérea rusa comenzaron su feroz bombardeo de la parte oriental de la ciudad.
Y aprenderemos mucho más sobre los “rebeldes” a los que Occidente –EEUU, Gran Bretaña y nuestros amigos rebanacabezas en el Golfo— han venido dando apoyo. Estos incluyen a al-Qaeda (alias Jabhat al-Nusra, alias Jabhat Fateh al-Sham), la “gente” –como George W. Bush la llamaba– que cometió los crímenes contra la Humanidad en Nueva York, Washington y Pennsylvania el 11 de septiembre. ¿Se acuerdan de la Guerra contra el Terror? ¿Se acuerdan de la “maldad pura” de al-Qaeda? ¿Se acuerdan de todas las advertencias de nuestros amados servicios de inteligencia y seguridad en el Reino Unido sobre cómo podía llevar al-Qaeda el terror a Londres? ¿Se acuerdan?
No cuando los rebeldes, incluida al-Qaeda, defendían bravamente el este de Alepo; entonces, no. Porque se estaba tejiendo para nosotros una potente narrativa sobre heroísmo, democracia y sufrimiento, un cuento de buenos chicos contra malos chicos tan explosivo y falsario como las “armas de destrucción masiva”.
En los tiempos de Saddam Hussein –cuando unos pocos sosteníamos que la invasión ilegal de Irak llevaría a la catástrofe y a un indecible sufrimiento, y que Tony Blair y George Bush nos estaban llevando por el camino de la perdición—, se nos exigía siempre mostrar nuestra repugnancia por Saddam y su régimen. Teníamos que recordar constantemente a nuestros lectores que Saddam era uno de los Tres Pilares del Eje del Mal.
Pues aquí va de nuevo el mantra habitual, que tenemos que repetir ad nauseam para evitar el habitual correo cargado de odio y el oportuno maltrato acosador que se dispensará hoy a quienquiera se atreva a salirse de la endeble y mendaz versión autorizada de la tragedia siria:
Sí, Bashar al-Assad ha destruido brutalmente vastas zonas de sus ciudades en su batalla contra quienes quieren derrocar su régimen. Sí, este régimen tiene un sinnúmero de pecados en su haber: tortura, ejecuciones, cárceles secretas, asesinatos de civiles y –si incluimos a la milicia siria, teóricamente bajo control del régimen— una espeluznante versión de la limpieza étnica. Sí, debemos temer por las vidas de los valientes médicos del este de Alepo y de las personas que han estado bajo sus cuidados. Cualquiera que haya visto el pateo a que fue sometido el joven sacado de la fila de refugiados huyendo de Alepo la pasada semana por parte de los hombres del servicio de inteligencia del régimen debería temer por la suerte de todos aquellos a quienes no se permitió cruzar las líneas gubernamentales. Y se puede recordar que el sombrío informe de la ONU sobre los 82 civiles “masacrados” en sus hogares en las últimas 24 horas.
Pero llegó la hora de contar la otra verdad: que muchos “rebeldes” a quienes ha venido dando su apoyo Occidente –y a los que nuestra prepóstera Primera Ministra Theresa May bendijo indirectamente cuando se postró ante los rebanacabezas del Golfo la semana pasada— se cuentan entre los combatientes más crueles e implacables del Oriente Próximo. Y aun cuando hemos estado lloriqueando por los atrocidades del Estado Islámico durante el asedio de Mosul (un acontecimiento demasiado similar al de Alepo, aunque nadie lo diría leyendo las narrativas habituales), hemos ignorado a propósito el comportamiento de los rebeldes en Alepo.
Hace solo unas semanas, entrevisté a una de las primeras familias musulmanas escapadas del este de Alepo durante un alto el fuego. El padre acababa de recibir la noticia de que su hermano había sido ejecutado por los rebeldes a causa de que él había cruzado la línea de frente con su mujer y su hijo. Condenó a los rebeldes por cerrar las escuelas y colocar armamento cerca de los hospitales. Y no era un badaluque pro-régimen: incluso decía sentir cierta admiración por el buen comportamiento del Estado Islámico (EI) en los primeros días del asedio.
Por esos mismos días, los soldados sirios me confiaban en privado su convicción de que los norteamericanos dejarían que el EI saliera de Mosul para volver a atacar al régimen en Siria. Un general norteamericano llegó incluso a expresar su temor a que los milicianos chiitas iraquíes pudieran impedir al EI escapar hacia Siria a través de la frontera iraquí.
Bueno, pues es lo que pasó. En tres grandes columnas de camiones suicidas y miles de simpatizantes armados, el EI cruzó el desierto para pasar de Mosul en Iraq, y de Raqqa y Deir ez-Zour en la Siria oriental, al asedio, una vez más, de la hermosa ciudad de Palmira.
Resulta sumamente instructivo observar la cobertura periodística de esos dos sucesos paralelos. Casi todos los titulares de hoy hablan de la “caída” de Alepo en manos del ejército sirio, cuando lo natural habría sido hablar de su “reconquista” contra los rebeldes. En cambio, se dice que el EI ha “reconquistado” Palmira, cuando –dado su criminal comportamiento— lo que debería decirse es que la antigua ciudad romana había “caído” una vez más bajo la grotesca dominación del EI.
Las palabras cuentan. Porque estos son los hombres –nuestros “compis”, me figuro, si hay que atenerse a la narrativa yihadista habitual— que, tras la primera ocupación de la ciudad, cortaron la cabeza al académico de 82 años que trató de proteger los tesoros romanos, para volver a colocar luego sus gafas en la cabeza decapitada.
Según admiten ellos mismos, los rusos lanzaron 64 bombardeos aéreos contra los atacantes del EI en las afueras de Palmira. Pero dadas las enormes columnas de polvo levantadas por los convoyes del EI, ¿por qué no llegó a sumarse la fuerza aérea estadounidense al bombardeo de su peor enemigo? Pues no: por alguna razón, los satélites y los drones y los servicios de inteligencia de los EEUU no llegaron a percatarse. Tampoco lo hicieron cuando el EI utilizó idénticos convoyes de camiones suicidas para asediar Palmira la primera vez que ocuparon la ciudad, en mayo de 2015.
No ofrece la menor duda el revés que Palmira representa tanto para el ejército sirio como para los rusos, aunque sea más simbólico que militar. Funcionarios sirios me aseguraron a comienzos de este año que jamás se permitiría que el EI regresara a Palmira. Había una base militar rusa en la ciudad. La fuerza aérea rusa hacía ejercicios de sobrevuelo. Una orquesta rusa había tocado en las mismas ruinas para celebrar la liberación de Palmira.
Y bien, ¿qué ocurrió? Lo más probable es que los militares sirios, simplemente, no dispusieran de hombres bastantes para defender Palmira cuando estaban cerrando el cerco sobre Alepo.
Tenían que recuperar Palmira, y rápido. Pero para Bashar al-Assad el fin del asedio de Alepo significa que el EI, al-Nusra, al-Qaeda y todos los demás grupos salafistas y sus aliados ya no pueden afirmar que disponen de una base, o crear una capital, en la larga línea de grandes ciudades que constituye la espina dorsal de Siria: Damasco, Homs, Hama y Alepo.
Volvamos a Alepo. La habitual y ahora desmayada narrativa periodística precisa de refresco. Estos últimos días ofrecen la prueba. Tras meses de condenar las iniquidades del régimen sirio al tiempo que se echaba niebla sobre la identidad y la brutalidad de sus oponentes en Alepo, las organizaciones de derechos humanos –oliéndose la derrota de los rebeldes— comenzaron hace sólo unos días a difundir críticas que incluían a los defensores del Alepo oriental.
Pongamos el caso del Alto Comisionado para Derechos Humanos de la ONU. Después de que la semana pasada insistiera en sus habituales –y perfectamente entendibles— temores por la población civil del este de Alepo y su personal médico, así como por los civiles sujetos a represalias gubernamentales y los “centenares de hombres” que podrían haber desaparecido tras cruzar las líneas del frente, la ONU, de repente, comenzó a expresar otros temores.
“Durante las dos últimas semanas, el Frente Fatah al-Sham [es decir, ¡el EI!] y el batallón Abu Amara parecen haber secuestrado y asesinado a un número desconocido de civiles que habían pedido a los grupos armados que se alejaran de sus vecindarios para ahorrar vidas de civiles.”
Y continúa: “También hemos recibido informaciones, según las cuales, entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, los grupos armados de oposición dispararon contra civiles que trataban de huir”. Además, se han registrado “ataques indiscriminados” sobre áreas densamente pobladas del oeste de Alepo dominado por el gobierno y del este “rebelde”.
Yo sospecho que oiremos más cosas por el estilo en los días venideros. El mes próximo leeremos también un libro nuevo que pone los pelos de punta, Mercaderes de hombres, de la periodista italiana Loretta Napoleoni, sobre la financiación de la guerra en Siria. Habla de las fuerzas gubernamentales y de las fuerzas rebeldes en términos de secuestradores exprés, pero tiene también palabras durísimas para nuestra profesión periodística.
Escribe, por ejemplo, que “reporteros secuestrados por grupos armados en el este de Siria cayeron víctimas de una síndrome de Hemingway: los corresponsales de guerra que apoyan la insurgencia confían en los rebeldes y ponen sus vidas en sus manos, porque están aliados con ellos”. Pero “la insurgencia no es más que una variante del yihadismo criminal, un fenómeno moderno con una sola lealtad: el dinero” ¿Demasiado dura con nuestra profesión? ¿Somos realmente “aliados” de los rebeldes?
Desde luego, nuestros amos políticos lo son. Y por la misma razón que los rebeldes secuestran a sus víctimas: dinero. De aquí la desgracia del Brexit para May y su corte bufonesca de ministros, que la semana pasada se postraron ante los autócratas suníes que financian a los yihadistas de Siria en la esperanza de ganar millones de libras esterlinas con ventas de armas pos-Brexit al Golfo.
En unas horas, el Parlamento británico debatirá sobre la delicada situación de los médicos, las enfermeras, los niños y civiles heridos de Alepo y otras zonas de Siria. El grotesco comportamiento del Gobierno del Reino Unido ha conseguido que ni los sirios ni los rusos presten la menor atención a nuestros miserables lloriqueos. Y eso, también, debe formar parte de este cuento.
Traducción para www.sinpermiso.info: Miguel de Puñoenrostro
"No siento un total pesimismo. La lucha va más allá del contexto sirio". Entrevista
Yassin al-Haj Saleh
¿El conflicto sirio se encamina hacia un punto de inflexión decisivo? Los eventos de Alepo lo sugieren. En las grandes metrópolis del norte, la rebelión está sufriendo una dolorosa derrota contra el ejército del régimen con la ayuda de múltiples milicias extranjeras y la aviación militar rusa. Presente en Bruselas, el opositor sirio Yassin al-Haj Saleh, ex preso político ahora en el exilio en Turquía, nos da sus impresiones.
-¿Qué le parece la inminente caída de la parte rebelde de Alepo, en las manos del régimen?
La verdad es que la ciudad no caerá exactamente en las manos del régimen, sino entre las milicias de Irán (NdT: chiítas), libanesas, iraquíes, etc. que están presentes sobre el terreno con el apoyo masivo de la aviación rusa. ¡Y el aval del resto del mundo! Ciertamente, países como Francia o los Estados Unidos no están contentos con lo que está sucediendo, pero no mueven un dedo para evitar el desarrollo de los acontecimientos. El régimen fascista del tirano Bashar al-Assad va a continuar en el poder luego de destruir el país y haber aniquilado una generación, con ese medio millón de muertos, millones de desplazados internos o exiliados. La represión sobrepasa todo lo que habíamos experimentado en Siria en la década de 1980.
-¿Cómo juzga usted a la comunidad internacional?
Todo se hizo evidente a finales de agosto de 2013, después del ataque químico contra la periferia rebelde de Damasco, que dejó 1.466 muertes en un solo día. "Ellos" simplemente decidieron quitarle el arma del crimen con el acuerdo entre los EE.UU. y Rusia, que obligó al régimen a entregar a la ONU sus stocks de armas químicas. El régimen comprendió bien la significación del mercado: ¡permiso para matar con cualquier arma! A continuación, comenzó a utilizar masivamente los barriles cargados de TNT lanzándolos desde helicópteros contra la población.
-¿Usted pone a Obama en el primer rango de las críticas?
Nunca tuvo la opción de no intervención. Eligió actuar en nombre de los rebeldes o para estabilizar la situación. Por lo tanto ayudó eficazmente al gobierno. El pretexto es que en la rebelión había extremistas islámicos radicalizados, una primera explicación comprensible. Salvo que vio las cosas como si se limitaran a una elección entre el fascismo, el régimen o los yihadistas, ¡ignorando a todos los demás rebeldes! Nosotros pasamos a ser invisibles. Ciertamente había una radicalización, una militarización, una islamización de la rebelión, un aumento incluso del nihilismo, y también la corrupción de los grupos radicales apoyados por los saudíes; pero el fenómeno del "Estado Islámico", que nada tiene que ver con Siria, fue germinando en Afganistán y ha crecido en Irak.
-¿En su último libro, usted explica que el régimen utiliza el confesionalismo...
Esto no es nuevo para nosotros. El plan busca dividir, asustar, para controlar a la población. El objetivo: que cada comunidad tenga miedo de los demás. ¿Tienes miedo? El régimen les protege! Ese es el mensaje, las manipulaciones confesionales no tienen nada que ver con la fe religiosa en realidad. Desde el comienzo de las protestas y la violencia en la primavera de 2011, el régimen amenazó con la guerra civil. Durante mucho tiempo los sirios tuvieron miedo. Sin embargo, las matanzas sectarias nunca habían existido antes en Siria. Muchas personas en el año 2011, veían con entusiasmo las imágenes de la plaza Tahrir en Egipto, donde grandes multitudes desafiaron el déspota, una fórmula mágica que lograría el resurgir de una protesta pacífica. Pero el 1° de abril de 2011, en la plaza más grande de Damasco, el régimen disparó contra la multitud y hubo 80 muertos y 200 en Homs. Los rebeldes entonces creían que la comunidad internacional volaría a su rescate, que no permitiría la repetición de masacres como la perpetrada por el padre de Bashar, Hafez, en Hama en enero de 1982. La presencia del embajador de los Estados Unidos, Robert Ford, en Hama, durante una gran manifestación a principios de julio había fortalecido esas esperanzas. ¡Ay! que están decepcionados.
-¿Para justificarse, Barack Obama dice que no ha sido capaz de identificar a grupos rebeldes armados "fiables"...
Es una explicación elitista y que no tiene sentido. ¿Si un criminal entra en su casa y amenaza de muerte a sus hijos, se espera hasta encontrar una alternativa atractiva para responder? Queremos luchar con armas eficaces. Sí, los problemas de Siria son importantes, pero el deber del mundo es evitar la muerte de civiles, la nuestra es resolver los problemas entre los sirios.
-El régimen dice que tiene el apoyo de la mayoría de la población...
¡Muy bien! Vamos a pasar por elecciones libres para ver. La población, mientras tanto, recibe la visita de los Soukhoï rusos que lanzan sus bombas.
-¿La caída de Alepo qué presagia como futuro?
Dos sentimientos contradictorios me asaltan. En primer lugar, el hecho de que las esperanzas de la Revolución Siria murieron. Estamos derrotados. Es demasiado tarde, no podemos ganar. Al mismo tiempo, quiero hablar de mi orgullo. Por nuestra lucha, por nuestros muertos, por nuestros torturados por nuestros humillados. Pero no siento un pesimismo total. La lucha va más allá del contexto sirio. Esta es una lucha global por la dignidad y la libertad. Aprendemos de los otros, pero ahora nosotros tenemos mucho que decirles a los demás. Cabe destacar que este conflicto se ha convertido en el paradigma de la guerra contra el terrorismo. Y que esta guerra puede destruir la democracia de ustedes. Vean el éxito de Donald Trump en los Estados Unidos ... Básicamente, es una guerra perfecta para la élite y para controlar mejor a la gente.
-¿Usted sigue siendo un marxista?
(Risas) Digamos que me considero un hombre de izquierda. A pesar del hecho de que las izquierdas en el mundo, se ubican a menudo en el campo de los criminales Bashar Assad y Vladimir Putin. Mis combates son la defensa de la dignidad humana, la justicia social. Es una izquierda que no añora el fuego de la Unión Soviética, sino que más bien se referencia en los valores de los republicanos durante la Guerra Civil española.
*Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa Robert Fisk Corresponsal del diario británico The Independent en Oriente Medio. Yassin al-Haj Saleh escritor y disidente, pasó dieciséis años en las cárceles sirias. Se exilió en octubre de 2013 para escapar del régimen y del “Estado Islámico”. Fue el invitado de la Fundación Europea para la Democracia y de la asociación ActionSyrie. *
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2016.11.13 14:37 EDUARDOMOLINA Führer Trump: el presidente más obsceno emerge de las cenizas demócratas. La desigualdad se aproxima a niveles de los años 30, los demócratas se han hecho defensores del sistema que victimiza a su base electoral. Tenían el apoyo de Wall Street, de la prensa, del lobyy militar y de Silicon Valley.

Álvaro Guzmán Bastida
http://ctxt.es/es/20161109/Politica/9431/elecciones-EEUU-victoria-Donald-Trump-Alvaro.htm
"El Apocalipsis ha sucedido. Donald Trump ha ganado las elecciones. Pero, sobre todo, ha perdido el Partido Demócrata. Se enfrentaba a un candidato que había fracturado a su propio partido e insultado a más de la mitad del electorado; a un multimillonario con oscuras conexiones mafiosas, que ha despedido a su equipo de campaña tres veces durante la misma. Los demócratas tenían el apoyo de Wall Street, de la prensa, del establishment político y militar, de Silicon Valley, Robert de Niro, Michael Moore, Jay-Z, Beyoncé y Bruce Springsteen. Y han perdido con estrépito. No solo la Casa Blanca, sino prácticamente todo el poder del Estado: desde el legislativo –en el que los republicanos van a contar con una cómoda mayoría en ambas cámaras— al judicial, donde Trump nombrará al sustituto del fallecido Antonin Scalia y posiblemente a otros dos jueces, pasando por el poder en los estados federados, de los cuales los republicanos controlan 31, por 18 de los demócratas.
¿Cómo es posible? En los ocho años de gobierno de Obama, se han terminado imponiendo dos características aparentemente contradictorias, que solo analizadas en su conjunto ayudan a arrojar luz sobre el enigma del fracaso demócrata: se trata de la arrogancia y la obsesión por el consenso.
La arrogancia demócrata.- Los demócratas han desplegado una descomunal arrogancia, al menos en dos sentidos. Para empezar, han sido soberbios con su base política tradicional: la clase trabajadora. Lo viene denunciando Thomas Frank, cuyo libro Listen, Liberal está escrito como una desesperada advertencia a los demócratas, y hoy debería ser de lectura obligatoria como manual de instrucciones para la autopsia del cadáver. La arrogancia de clase de los demócratas, documentada exhaustivamente por Frank, que sostiene que el partido se ha convertido en el representante de las élites de profesiones liberales, tiene que ver con un cálculo electoral fundamentado en otra arrogancia: la demográfica.
Los New Democrats abandonaron, ya en los 80 pero de manera decisiva con Bill Clinton, al electorado trabajador blanco que había fundamentado sus mayorías, porque creyeron que el país iba en otra dirección. En poco tiempo, los profesionales liberales de sueldos altos (médicos, ingenieros, agentes de bolsa, economistas…) pasaron de ser el segmento de población más fiel al Partido Republicano a abrazar con igual entusiasmo a los demócratas.
Por la misma avenida por la que circulaban los profesionales liberales, pero en la dirección opuesta, desfiló la clase obrera blanca que anoche hizo presidente a Trump. La arrogancia demográfica consistió en dar por hecho que el agujero electoral que dejaban los trabajadores blancos lo iban a ocupar, con creces, las minorías. Thomas Edsall, veterano periodista de The New York Times, The Washington Post y The New Republic,lleva décadas documentando el creciente desencanto de los obreros blancos con los demócratas, por los que, señala Edsall, se sienten abandonados en favor de los negros, los latinos o el colectivo LGBT.
Dados los flujos migratorios, y sobre todo las tasas de natalidad de diversos grupos, Edsall prevé que para 2043 los Estados Unidos sean un país ‘majority-minority’, en el que los blancos pasen por primera vez a ser minoría. Preparándose para ese momento, los demócratas, que nunca fueron un partido ‘de clase obrera’ pero contaban con los sindicatos para forjar mayorías, eliminaron la justicia económica de su programa y de su horizonte político, a favor de otras justicias. En los sueños de los estrategas del partido, un electorado más diverso, seducido por políticas amables con los derechos civiles, permitiría a los demócratas cuadrar el círculo, representando desde la ‘modernidad’ un bloque electoral que aunara a los ejecutivos de las empresas tecnológicas y a las negras lesbianas del Bronx. El tiempo les daría la razón. Pero la política no es demografía.
En 2008, Barack Obama se convirtió en el primer presidente negro de un país fundado sobre la esclavitud y la segregación racial. Pero, antes de ganar en las urnas, Obama había logrado otro hito: fue el candidato demócrata en recaudar más fondos de Wall Street para su campaña que su contrincante republicano.
Obsesión por el consenso.- Quizá para saldar sus deudas, Obama no tardó en nombrar para su equipo económico a la misma gente que había llevado al mundo al borde del colapso financiero en el año anterior a su elección. Como recuerda en su libro Frank, fue uno de los mayores gatillazos políticos de la era moderna: Obama llegaba a la Casa Blanca empujado no solo los vientos de un enorme entusiasmo dentro y fuera del país (¿recuerdan el Nobel de la Paz?) sino también por el descomunal enfado con las élites que habían estado a punto de hacer saltar el sistema por los aires.
Con mayoría absoluta en ambas cámaras, cuando podía gobernar como quisiera, Obama decidió ser el presidente del consenso. “La elección de personal es política”, reza un viejo refrán de la política estadounidense. Pero la querencia de Obama por desproveer de conflicto partidista a la política trascendió con mucho sus nombramientos para la Secretaría de Estado o el Consejo Nacional de Economía. Obama ofreció a los republicanos, que estaban en la UVI política, un ‘Grand Bargain’, dilapidando sus dos años de mayoría absoluta legislativa demócrata al buscar consensos imposibles en economía, su reforma sanitaria o el cierre de Guantánamo. La Derecha, maximalista por naturaleza, olió la sangre y no cedió ni agua.
Brecha blancos-negros.- Como señaló en 2011 el entonces corresponsal de The Guardian en EEUU, Gary Younge, “la brecha económica entre los blancos y negros ha aumentado desde que Barack Obama llegó al poder”. (La tendencia ha continuado durante sus ochos años de mandato). Younge añadía: “Bajo su presidencia, el desempleo, la pobreza y los desahucios entre los negros están en su niveles más altos en más de una década”. Younge, británico de raza negra y una de las firmas más clarividentes a la hora de entender la división racial en EEUU, sentenciaba: “Millones de niños negros pueden aspirar a la presidencia ahora que hay un negro en la Casa Blanca. Pero dicha trayectoria es menos probable para ellos hoy de lo que era durante el mandato de Bush. Ahí descansa lo que en el mejor de los casos es una paradoja y en el peor la gran contradicción de la base social que aupó al poder a Obama. El grupo que más le apoya –los negros— es al que peor le va bajo su mandato”.
Ese año vio florecer dos movimientos de protesta radicalmente opuestos, pero con un elemento en común. Tanto Occupy Wall Street como el Tea Party reclamaban un rechazo a las élites y una política de confrontación que Obama, estaba claro, no estaba dispuesto a ofrecer.
Mientras tanto, los republicanos escupían sobre el brazo tendido de Obama, negándole cualquier victoria ‘bipartidista’, y afilando los cuchillos para 2010. La estrategia funcionó a la perfección.
Desde la llegada de Obama a la Casa Blanca, tres de las cuatro últimas elecciones –2010, 2014 y ahora 2016— resultaron en debacles demócratas, otorgando cómodas mayorías a unos republicanos que extendían además su poder por todo el país a nivel local y regional.
Obama ganó en 2008 con 69,4 millones de votos. El martes, Clinton obtuvo 59,8. En 2008, los demócratas tenían un poder casi absoluto, y el mandato ciudadano para gobernar sin miedo a las élites. Ocho años después, con diez millones de votos perdidos por el desagüe, están desahuciados. La arrogancia y la obsesión por el consenso han matado al Partido Demócrata.
Rebelión blanca.- La presidencia de Obama está llena de sombras. Presume entre sus méritos del desarrollo del programa de drones, que convierte la guerra en un videojuego, y la instauración de reuniones semanales en el despacho oval en las que el Presidente repasa una ‘kill lists’ y decide a quién se va asesinar sumariamente y –quizá por aquello de honrar a la Academia Noruega— a quién no.
Pero Obama, que ha sido verdugo de muchos, fue también víctima desde su ascenso al poder de una campaña de racismo visceral, que le negaba incluso la legitimidad como presidente. Al frente de esa campaña se situó desde el principio un hombre de tez naranja y tupé platino, el ahora presidente electo Donald J. Trump.
Trump pasó años difundiendo rumores sobre la supuesta nacionalidad extrajera de Obama, agitando así la sombra del pasado racista de un país que tenía a su primer presidente negro. Fue así como el magnate fraguó su transmutación de bufón mediático de la telerrealidad más chusquera a la primera línea política. ¿Era Obama musulmán? ¿Acaso no sería keniano? Trump ya tenía en su historial importantes medallas al xenófobo: en 1989, pagó de su bolsillo para pedir, en anuncios de prensa a toda página, la ejecución de un grupo de menores negros acusados de violar a una banquera blanca. (Aunque los jóvenes terminaron saliendo absueltos e indemnizados por los perjuicios que la ciudad de Nueva York les causó, Trump nunca se disculpó, y sigue manteniendo en público, hasta una semana antes de las elecciones, que los jóvenes eran culpables y tendrían que haber sido ejecutados, lo que hubiera sido ilegal, ya que el estado de Nueva York había eliminado la pena de muerte cinco años antes del crimen).
Cuando Obama se vio obligado a hacer pública su partida de nacimiento, que dejaba claro que llegó a este mundo en Hawaii, Trump se anotó el escarnio público como una victoria personal. Los racistas ya tenían su mesías.
El partido del ‘establishment’.- Pero Trump nunca hubiera llegado a la Casa Blanca si solo fuera el mesías de los racistas estadounidenses, figura que sigue ostentando, pero insuficiente para lograr casi sesenta millones de votos. En un momento en el que la desigualdad se aproxima a niveles de los años treinta, y en el que la Universidad de Princeton declara que los Estados Unidos no son ya una democracia, sino una oligarquía, el partido progresista ha logrado situarse en el imaginario colectivo el defensor del sistema que victimiza a la que un día fue su base electoral.
Para coronar tamaña proeza, el partido eligió a la candidata con más lastre, menos capacidad de ilusión, y probablemente menos conectada con los problemas de la clase trabajadora de su historia: Hillary Clinton. Eran las elecciones del tiempo político abierto por el Tea Party y Ocuppy Wall Street. Los demócratas tuvieron su oportunidad para presentar a un candidato más acorde con los anhelos de la clase trabajadora: Bernie Sanders. La desaprovecharon.
Durante la campaña, Hillary Clinton jugó a empatar un partido que reclamaba encerrar al adversario en su área. Agobiada por los numerosos escándalos que le rodean, rehuyendo el papel de mujer política en un panorama en el que los Estados Unidos podrían haber elegido a su primera presidenta, Clinton y su partido no han sido capaces de ofrecer nada más que ‘más de lo mismo’.
Al Partido Demócrata le toca hacer penitencia y refundarse. El liberalismo corporativo inaugurado por Bill Clinton ha muerto con la derrota de su mujer, Hillary, en las urnas. Habrá voces entre los demócratas que aboguen por un giro a la derecha, por mostrar una cara más dura en inmigración (¿más dura que la de una administración que ha deportado hasta agosto 2,8 millones de inmigrantes, más que ninguna otra en la historia del país?), por ejemplo. Se equivocarán. Los demócratas tienen dos años para ilusionar a su electorado antes de las elecciones de mitad de mandato de 2018. Solo es verosímil que lo logren recuperando la bandera de la redistribución económica.
China, China, China.- Trump, que perdió el voto popular, ganó la presidencia por el paupérrimo resultado de Clinton en los antiguos feudos demócratas del ‘Rust Belt’, el cinturón industrial que era un histórico bastión demócrata. Pero su victoria va más allá. Se entiende todavía mejor si se superpone al mapa de la desindustrialización del país, que ha visto cómo se cerraban en masa minas, fábricas, no solo en Ohio y Pensilvania, o West Virginia, sino también en estados de la región de los Apalaches, como Carolina del Norte, el Medio Oeste, como Iowa, o el Sureste, como Louisiana.
Cuando Trump hablaba obsesivamente de China y México en sus mítines y echaba en cara a Clinton la firma del tratado comercial NAFTA durante los debates, sabía lo que hacía. Estaba activando la pulsión de un electorado que se siente, en palabras de Arlie Russell Hochschild, la autora del otro libro de lectura obligatoria para el momento, extranjero en su propia tierra.
Una vez más, llegó primero el abandono de ese electorado por parte de los demócratas y solo después –-décadas después— el triunfo de Trump en esos feudos. Es una historia conocida, y que no entiende de fronteras: pregúntenselo al Partido Socialista francés o a los laboristas británicos, que tienen en Marine Lepen y Nigel Farage a sus Trumps particulares. Como ellos, Trump utiliza el comercio como subterfugio para afrontar los verdaderos problemas de sus sociedades. Son tan estadounidenses los ricos que deciden producir lo que venden en China como los trabajadores que se quedan sin empleo con la deslocalización de la producción. Pero hincarle el diente a esa contradicción supondría hablar de clase, cosa que los demócratas no hacen desde… Bernie Sanders.
¿Uno de los nuestros?.- Observar la victoria de Trump desde el Nueva York cosmopolita y liberal, y a través de medios como The New York Times o The New Yorker ha sido como ver hundirse al Titanic desde los ojos del director de la orquesta. Las élites liberales no entienden qué ha sucedido. Viven en un país que les es ajeno, como los protagonistas del libro de Arlie Russell Hochschild. La campaña de Clinton y sus aliados en la prensa han pasado meses, acusando –con razón— a Trump de ser un evasor de impuestos, un demagogo racista, un misógino depredador sexual. Le han comparado con Hitler y Mussolini. Y, sin embargo, ahora se apresuran a encontrar un “tono conciliador” en su discurso de la victoria. Clinton, que no dio la cara hasta 24 horas después de la derrota, habló de “respetar el proceso”, y de “la obligación” de aceptar el resultado. ¿No habíamos quedado en que si ganaba Trump llegaba el fascismo a América? ¿Van a hacer Hillary Clinton y el Partido Demócrata de comparsa del ascenso del Führer Trump, que ni siquiera ganó en votos, sino gracias a la disfunción decimonónica del sistema electoral estadounidense?
¿En qué quedamos? ¿Advenimiento del fascismo o todos somos un equipo? Ambas cosas no pueden ser. (Trump pareció devolver el favor por adelantado: si en campaña había prometido hasta la saciedad que nombraría un fiscal especial para meter a Clinton en la cárcel por su supuesta corrupción, en la noche electoral se apresuró a felicitarle (¿por la derrota?) y a dejar claro que tiene con ella una enorme “deuda de gratitud”. Democracy in America.
Bonus y víctimas.- Al Trump que pedía como un energúmeno el certificado de nacimiento de Obama y al que ha llegado a la presidencia de la mano de la promesa de devolver el trabajo a los estadounidenses los une un vector: el miedo al otro. La xenofobia ha ocupado un lugar central en la vida y obra de Donald J. Trump, así como en su campaña electoral. Cuando se presentó, en junio de 2015, lo hizo acusando a los mexicanos que cruzan la frontera de ser violadores, criminales, traficantes de drogas que venían a sembrar el caos en EEUU. Los momentos más calientes de sus mítines eran los que dedicaba a prometer la construcción de un muro en la frontera o la prohibición de entrar en el país a los musulmanes.
Muchos ponen en duda que vaya a implementar ahora dicho programa. Es imposible saber si lo hará. Pero, aunque quisiera frenarlas, ha puesto en marcha fuerzas xenófobas con su retórica incendiaria que serán difíciles de frenar. Si Trump –-como es predecible— no es capaz de contentar al electorado de la clase trabajadora empobrecida al que tanto ha prometido esta campaña, lo lógico para su supervivencia política sería que recurra a la estrategia que mejor le ha funcionado en campaña: la de buscar chivos expiatorios entre los más débiles, léase los negros, los latinos, las mujeres, el colectivo LGBT o los musulmanes. A ellos no les debe nada.
La mañana posterior a la victoria de Trump, una emisora de radio neoyorquina conectaba con la puerta de las oficinas Goldman Sachs, donde "el sentir era sombrío". Acto seguido, el locutor daba paso a un joven trabajador de la firma, cuyo rango no identificó.
“¿Cómo están viviendo un momento político de tanta incertidumbre para la nación?” espetaba el reportero.
"Nos preocupa el descenso que van a sufrir nuestros bonus", declaraba el joven. Solo en esta campaña, Hillary Clinton recibió 945.744 dólares en donativos individuales de trabajadores de Goldman Sachs.
Pocos minutos después, llamaba al mismo programa el profesor de un colegio en Long Island, al Norte de Nueva York. Contaba que la mitad de sus alumnos, guatemaltecos y hondureños en su mayoría, no habían ido a clase. “Sus padres son indocumentados”, contaba con la voz rota. “Tienen miedo”."
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2016.06.03 14:22 ShaunaDorothy ¡Por la revolución obrera en ambos lados de la frontera! ¡Abajo la militarización de la “guerra contra el narcotráfico”! ¡Romper con el PRD! ¡Forjar un partido obrero! (Otoño de 2010)

https://archive.is/hURfX
Espartaco No. 32 Otoño de 2010
La masacre de 16 personas, en su mayoría adolescentes, el mes pasado en Ciudad Juárez, es tan sólo la evidencia sangrienta más reciente de la “narcoviolencia” que ha cobrado casi 20 mil vidas en México desde 2001. El año pasado, tan sólo en Ciudad Juárez unas 2 mil 700 personas fueron asesinadas, lo cual la hace una de las ciudades más violentas del planeta. Con frecuencia, las ciudades mexicanas son escenario de tiroteos, muchos de ellos a plena luz del día, conforme los cárteles de la droga y sus adjuntos policiacos se disputan el control del pujante tráfico, dirigido en su mayoría a abastecer el mercado estadounidense. Los cárteles con frecuencia torturan y decapitan a sus rivales en el negocio, colocando sus cabezas junto a carteles con mensajes amenazantes. Los videos de este sádico trabajo artesanal son subidos regularmente a YouTube. Un hombre, apodado “El Pozolero”, admitió que en los últimos diez años había disuelto unos 300 cuerpos en ácido para deshacerse de ellos a petición del Cártel de Tijuana.
La horrenda realidad de la narcoviolencia ha proporcionado al presidente Felipe Calderón del derechista Partido Acción Nacional (PAN) un pretexto para fortalecer sistemáticamente el aparato represivo del estado burgués. Calderón ha desplegado unas 45 mil tropas del ejército a lo largo del país, junto con miles de policías federales. En muchas ciudades, entre las cuales se encuentran centros industriales del norte como Tijuana, Nogales, Ciudad Juárez, Reynosa y Nuevo Laredo, el ejército ha asumido funciones policiacas.
Si en algo ha resultado el despliegue del ejército ha sido en un incremento del derramamiento de sangre aunado a la represión intensificada contra la clase obrera y los pobres del campo y la ciudad. Lo que está en juego en la guerra contra el narcotráfico es el control de un negocio que puede redituar hasta 25 mil millones de dólares al año (más o menos el equivalente de las remesas enviadas desde EE.UU.) y que desempeña un papel central en la economía capitalista al involucrar directamente a un estimado de 150 mil personas y estar relacionado con un 78 por ciento de las actividades empresariales legales, según la revista Proceso (15 de marzo de 2009). Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, jefe del Cártel de Sinaloa, incluso ha sido nombrado en la lista de multimillonarios de la revista Forbes. Y es que, desde las secretarías de estado hasta los policías, el aparato estatal capitalista mexicano está profundamente compenetrado con los cárteles de la droga.
Desde el inicio de su régimen, Calderón ha realizado acciones para fortalecer al estado burgués, entre las cuales se encuentra la acrecentada dependencia en el ejército. Al tomar posesión en 2006, Calderón enfrentaba un contexto de agitación social, cuando millones de personas se manifestaban contra su fraudulenta victoria electoral sobre Andrés Manuel López Obrador, del populista burgués Partido de la Revolución Democrática (PRD). Los mineros, al igual que los maestros y comunidades indígenas en Oaxaca y campesinos en el Estado de México, protestaban contra la represión gubernamental y los ataques contra sus medios de subsistencia. Una de las primeras medidas del gobierno de Calderón fue elevar en un 45 por ciento los sueldos militares en febrero de 2007 con el fin de asegurar la lealtad del ejército. Respaldado por una masiva ayuda militar estadounidense, el régimen ha dependido de la creciente militarización del país para empujar sus ataques contra los sindicatos e incluso más medidas de austeridad.
Aunque el nivel de lucha social ha disminuido en el último par de años, México sigue siendo una sociedad profundamente inestable, en la que la clase obrera y los pobres han sufrido un saqueo aún mayor debido a la recesión económica mundial. Describiendo la militarización reforzada con la “guerra contra el narcotráfico”, nuestros camaradas del Grupo Espartaquista de México señalaron en Espartaco No. 31 (primavera de 2009) que “la movilización masiva del estado burgués —una máquina de represión que sirve para proteger la propiedad privada y el régimen de los capitalistas— no tiene nada que ver con ‘proteger’ a la población; se trata de un despliegue de fuerza para lanzar una advertencia a las masas empobrecidas ante la brutal crisis económica”. Esto se vio claramente el 10 de octubre de 2009, cuando miles de policías federales y soldados ocuparon las instalaciones de la industria eléctrica de la Ciudad de México para destruir al sindicato que era un obstáculo al intento de privatizar la industria eléctrica (ver el volante “¡Defender al SME! ¡Movilizar la fuerza de la clase obrera!”, 11 de octubre de 2009).
El movimiento obrero en ambos lados de la frontera debe oponerse a la “guerra contra el narcotráfico”, la “guerra contra el terrorismo” y a otras campañas cuyo fin es fortalecer los poderes represivos del estado capitalista. En México, aunque son las redadas contra los grandes traficantes en sus mansiones lo que ocupa los titulares, la guerra contra el narcotráfico ha sembrado el terror asesino en los barrios pobres de todo el país, como es el caso de Tepito, en el centro de la Ciudad de México —uno de los blancos favoritos de las redadas policiacas—. En Estados Unidos, la “guerra contra las drogas” ha servido durante décadas a los racistas gobernantes capitalistas para llevar a cabo encarcelamientos masivos contra la población negra y, cada vez más, los latinos y los inmigrantes.
La Spartacist League/U.S. y el GEM, secciones de la Liga Comunista Internacional, llaman por la despenalización de las drogas. Nos oponemos a todas las leyes contra los “crímenes sin víctimas” —desde el uso de drogas hasta la prostitución, las apuestas y la pornografía— que en el fondo sirven para preservar el orden social que favorece a la clase capitalista dominante. Al eliminar las enormes ganancias que derivan de la naturaleza ilegal y clandestina del narcotráfico, la despenalización reduciría también el crimen y otras patologías sociales asociadas con éste.
Como marxistas, también nos oponemos a las medidas del estado burgués que restringen o impiden que la población porte armas. En EE.UU., el Partido Demócrata en particular ha buscado durante años restringir este derecho, que supuestamente está garantizado por la Segunda Enmienda a la Constitución. La histeria en torno a la narcoviolencia en México está siendo utilizada actualmente para arremeter contra los expendios de armas en Arizona y Texas que supuestamente arman a los cárteles, ¡a pesar del hecho de que estos pequeños negocios familiares difícilmente son los lugares en donde los narcotraficantes obtienen los lanzagranadas, los cohetes antitanque y otro equipo de categoría militar que utilizan! En México, donde el control de armas es mucho más estricto, la guerra contra el narcotráfico sirve como pretexto para limitar aún más los derechos de la población. Las leyes para controlar la posesión de armas están diseñadas para asegurar que el ejército, la policía y los criminales —que con frecuencia son los mismos— tengan el monopolio sobre las armas. ¡Abajo el control de armas!
La “guerra contra el narcotráfico”: Hecha en EE.UU.
Tanto bajo los gobiernos demócratas como los republicanos, el imperialismo estadounidense ha utilizado la “guerra contra las drogas” como un medio para incrementar el control que ejerce sobre su “patio trasero” latinoamericano. El “Plan Colombia”, iniciado en 2000, canalizó miles de millones de dólares al sangriento gobierno colombiano, cuya asesina campaña contra las guerrillas de izquierda se ha disfrazado desde hace mucho con el estandarte “antidrogas”. Mientras el Pentágono y la CIA despotrican que el narcotráfico amenaza con convertir a México en un “estado fallido”, EE.UU. ha incrementado la ayuda militar a México en un factor de siete a través del “Plan Mérida” que involucra mil 400 millones de dólares. Este programa, iniciado durante el gobierno de George W. Bush, ha sido continuado y ampliado por Barack Obama, quien se empeñó en venir a México la primavera pasada, junto con su secretaria de estado Hillary Clinton, para sermonear a Calderón por su modo de lidiar con la crisis. ¡Abajo el “Plan Mérida” y toda ayuda militar estadounidense a México!
El gobierno de Obama también ha aprovechado la histeria en torno al narcotráfico para reforzar aún más la seguridad en la frontera con México. La recesión económica que ha llevado al desempleo de millones de trabajadores, nativos e inmigrantes, en EE.UU., ha acarreado también una aguda disminución tanto de inmigrantes legales como de indocumentados. Mientras tanto, el gobierno ha incrementado el número de agentes de la patrulla fronteriza y está acelerando el paso en la deportación de extranjeros “ilegales” encarcelados. Al igual que el racismo antinegro, el chovinismo antiinmigrante ha sido utilizado durante mucho tiempo por los gobernantes capitalistas para dividir a la clase obrera y debilitar sus luchas contra la explotación. Exigimos: ¡Plenos derechos de ciudadanía para los inmigrantes! ¡Ni una deportación!
Al tiempo que los voceros de Washington lamentan el caos generado por la guerra contra el narcotráfico, la dominación económica imperialista de México es lo que ha sentado las bases para la espiral de violencia. A partir de la década de 1980, el Fondo Monetario Internacional y otras agencias imperialistas impusieron programas de “reestructuración de la deuda” en México y en todo el Tercer Mundo que eliminaron los subsidios agrícolas así como los programas de bienestar social. El resultado fue la ruina de la producción agrícola a pequeña escala, desatando una afluencia masiva de campesinos arruinados a las ciudades, creando a su vez un terreno fértil para el ascenso del narcotráfico y otros sectores de la “economía informal”.
Esta tendencia se aceleró cualitativamente con la imposición del tratado de “libre comercio”, TLCAN. En los 16 años posteriores a la firma del TLCAN, el campo mexicano ha sido devastado, entre otras cosas por la eliminación de las medidas de protección contra el maíz y el frijol producidos en EE.UU., granos que son la base de la dieta para la población pobre y alimentos básicos clave cultivados por los campesinos depauperados. En Ciudad Juárez y otras áreas de la frontera, muchos campesinos buscaron trabajo en las maquiladoras de “libre comercio”, en donde los fabricantes estadounidenses y de otros países pagan sueldos de miseria. Pero para la mayoría de los que llegaron a las ciudades, fue imposible encontrar trabajo. Además, la actual recesión ha limitado fuertemente la válvula de escape tradicional que constituye la migración a EE.UU., y el envío de remesas por parte de los mexicanos que viven “del otro lado” —una fuente importante de divisas extranjeras y un salvavidas para millones de personas, especialmente en el campo— se ha desplomado.
Bajo estas circunstancias, en gran parte del México rural, y en especial en las comunidades indígenas de las regiones más remotas y áridas, el cultivo de drogas es la única fuente de sustento. Como lo puso un artículo en el Nation (3 de agosto de 2009): “Hoy día, con la caída en las remesas, los precios del petróleo y el turismo, el narcotráfico es probablemente la fuente individual más extensa de divisas fuertes en México”.
Hace casi 20 años, mientras se negociaba el TLCAN, la rapiña de “libre comercio” contra México, la SL/U.S., el GEM y la Trotskyist League of Canada emitieron una declaración conjunta que afirmaba: “Existe la necesidad candente de una oposición proletaria internacionalista que luche al lado de la clase obrera y el empobrecido campesinado de México contra el asalto imperialista. Las secciones canadiense, estadounidense y mexicana de la Liga Comunista Internacional están dedicadas a construir una vanguardia revolucionaria que sea capaz de unificar a las masas trabajadoras del continente en una lucha de clases común” (Espartaco No. 2, verano-otoño de 1991).
Esta perspectiva internacionalista proletaria contrasta agudamente con la de las burocracias sindicales proimperialistas de EE.UU. y Canadá, cuya oposición al TLCAN se basaba en el proteccionismo chovinista. También está en oposición al populismo nacionalista promovido por los falsos dirigentes sindicales en México, que ata a los obreros a la burguesía mexicana. La pequeña izquierda reformista mexicana actúa en consonancia, principalmente a través de su apoyo al PRD burgués. La clave para la emancipación del proletariado en ambos lados del Río Bravo es la lucha por su independencia política respecto de todos los partidos de la burguesía.
El único camino a la liberación de las masas empobrecidas urbanas y rurales en México es la revolución permanente: la perspectiva desarrollada por León Trotsky, codirigente junto con V.I. Lenin del Partido Bolchevique que encabezó la revolución proletaria de octubre de 1917 en Rusia. Para resolver las tareas de la revolución agraria y la completa modernización social y económica es necesario que el proletariado de México tome el poder a la cabeza de todos los oprimidos y explotados. Al expropiar a los capitalistas agrícolas e industriales, un gobierno obrero y campesino en México sentaría las bases para construir una economía planificada y enfrentaría de inmediato la necesidad de extender la revolución socialista al coloso imperialista estadounidense.
La emancipación de la clase obrera y los oprimidos en México está indisolublemente ligada a la de los trabajadores en EE.UU., donde millones de inmigrantes de México y otros lugares son un componente clave del proletariado multirracial. Esto subraya la necesidad crucial de construir partidos leninistas-trotskistas a lo largo de las Américas como parte de la lucha para reforjar la IV Internacional.
Narcoviolencia y terror estatal
Al mismo tiempo que aplicaban brutalmente los dictados económicos de los imperialistas, los gobernantes capitalistas de México se ataban cada vez más al pujante narcotráfico. El régimen de Carlos Salinas (1988-94), penúltimo presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) estuvo marcado por una corrupción descarada incluso para los estándares de México, y por un giro respecto al tradicional populismo que caracterizó por décadas al gobierno del PRI. México fue azotado por la corrupción relacionada con las drogas, al tiempo que se privatizaban sectores clave de la economía. Durante el primer año de gobierno de Salinas, su jefe de policía nacional fue encontrado con 2.4 millones de dólares relacionados con drogas en la cajuela de su coche. Empezando por la familia Salinas misma, los políticos se acercaron más a los capos de la droga, que adquirían más poder conforme el Cártel de Medellín de Pablo Escobar era destruido en Colombia.
La institucionalización de la corrupción relacionada con las drogas bajo el régimen del PRI sirvió, de hecho, para controlar el tipo de violencia que ha sacudido a México en los últimos años. Pero la situación cambió cuando el clerical derechista PAN llegó al poder con Vicente Fox en 2000 y Washington empezó a presionar intensamente al gobierno mexicano para que tomara medidas enérgicas contra el narcotráfico. Durante su gobierno, 80 mil personas fueron arrestadas bajo cargos de narcotráfico, la mayoría de ellas traficantes de poca monta, pero también quince dirigentes de cárteles, veintenas de “lugartenientes” y 428 sicarios. En su persecución contra los cárteles, Fox comenzó a extraditar ciudadanos mexicanos a EE.UU., lo que para los nacionalistas priístas era anatema. Esta campaña destruyó el equilibrio entre los distintos cárteles y también entre éstos y el gobierno, dando origen a enfrentamientos cada vez más violentos.
Muchos de los muertos por la narcoviolencia han sido agentes gubernamentales —policías, soldados, etc.— que se habían vendido a uno u otro cártel. Incluso antes de la actual guerra contra el narcotráfico, los policías mexicanos con frecuencia tenían otros trabajos como agentes del crimen o secuestradores. Ahora cada cártel presume de tener su propia fuerza paramilitar, con armamento sofisticado y dirigentes entrenados profesionalmente. Como en el caso del infame grupo de Los Zetas, estas fuerzas son reclutadas de entre los escuadrones militares y policiacos de élite (los cárteles pagan mucho más que el gobierno).
Los gobernantes de México han canalizado el miedo y la indignación entre la población por la narcoviolencia en apoyo al incremento de la represión, que incluye restricciones más severas a los derechos democráticos. A Calderón, la “guerra contra el narcotráfico” también le ha dado la posibilidad de purgar el aparato gubernamental, instalando a sus secuaces del PAN en lugar de los remanentes del PRI.
La principal fuerza para la violencia es el estado burgués. Aunque los policías en México —y no sólo en México— son abundantemente corruptos, la brutal violencia que emplean deriva del papel que desempeñan —junto con el ejército, los tribunales y las prisiones— como componente esencial del estado capitalista. Este asesino aparato de represión no puede ser reformado en interés de los trabajadores y los pobres. Debe ser aplastado a través de la revolución socialista y remplazado con un nuevo estado que imponga el dominio de la clase obrera —la dictadura del proletariado— para expropiar y suprimir a los explotadores capitalistas.
Ciudad Juárez: Ciudad bajo sitio
El escenario principal de la guerra contra el narcotráfico de Calderón es Ciudad Juárez, una importante ciudad industrial de un millón y medio de personas cuyas decenas de maquiladoras han atraído a miles de inmigrantes del interior del país. Tristemente célebre desde hace tiempo por los brutales asesinatos no resueltos de cientos de jóvenes obreras (ver “Ciudad Juárez: Capitalismo y terror misógino”, Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003), Juárez es también un centro clave del narcotráfico debido a su proximidad con EE.UU.—con El Paso al otro lado de la frontera—. El Narco News Bulletin en línea (17 de abril de 2009) describía la “Operación Conjunta Juárez” del ejército como una “situación de ley marcial de facto”, en la que el despliegue previsto de 8 mil 500 soldados y 2 mil 300 policías militares implicaba que habría un agente por cada 130 residentes y cerca de 92 tropas por milla cuadrada. El artículo informaba: “Los soldados han desarmado a 380 policías de tránsito y los acompañarán mientras lleven a cabo sus tareas. Trece militares retirados y en activo han asumido el control de la policía de Juárez: el General retirado Julián David Rivera Bretón, que se hizo de fama en Chiapas cuando era uno de los oficiales militares a cargo de las operaciones contra los zapatistas, es el nuevo jefe de la policía”. Se planea que las tropas permanezcan en Juárez al menos hasta diciembre. Los nuevos oficiales de policía, que remplazaron a los purgados, fueron entrenados en combate urbano en una base militar y llevarán rifles de asalto alemanes diseñados para operaciones militares.
Los obreros y los pobres de Juárez son el blanco directo del despliegue militar. Desde junio de 2009, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Chihuahua investigaba 2 mil 500 casos reportados de tortura que involucraban a personal militar y policías federales. El activista veterano Géminis Ochoa, líder de la Liga de Comerciantes Ché Guevara, fue asesinado mientras organizaba una manifestación contra los abusos a vendedores por parte del ejército. Al menos siete profesores universitarios han sido asesinados; todos estaban involucrados en el activismo social o sindical. En mayo de 2009, el Dr. Manuel Arroyo Galván, catedrático de sociología de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez que realizaba una activa labor en pro de los derechos de los obreros en las maquiladoras, fue asesinado de seis tiros en la cabeza en el centro de Juárez.
México, como otros países latinoamericanos dependientes del imperialismo de EE.UU., nunca ha sido una democracia burguesa estable. Su ejército (el tercero más grande en América Latina), no está diseñado primordialmente para combatir en el extranjero, sino para reprimir a la población, como deja en claro la campaña de 15 años contra los zapatistas en Chiapas. Sin embargo, a diferencia de lo que sucedió en gran parte de América Latina, el ejército mexicano ha hecho lo que el gobierno civil ha querido desde finales de la Revolución Mexicana. Bajo el régimen del PRI, la bota sangrienta del estado se vio en el asesinato y la desaparición de miles de izquierdistas, obreros y campesinos combativos. En la masacre de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968, las fuerzas gubernamentales asesinaron a unos mil manifestantes estudiantiles en la Ciudad de México. Durante la extendida guerra sucia contra la izquierda, que abarcó desde fines de la década de 1960 hasta principios de la de 1980, al menos 2 mil personas fueron desaparecidas o asesinadas. Hoy en día, la clase dominante mexicana no enfrenta una amenaza significativa de la izquierda, que opera en su mayoría a la sombra del PRD.
El dramático incremento en el papel que desempeñan actualmente los militares sólo hará crecer el número de víctimas del terror estatal. Los oficiales del ejército han sido colocados al mando de varias fuerzas policiacas municipales y estatales. Los militares operan retenes en calles y carreteras, en tanto que las ciudades son patrulladas por soldados en camionetas con armas automáticas que apuntan a diestra y siniestra. Muchas de las ciudades bajo ocupación son centros industriales con una historia de combativas luchas obreras. Los abusos del ejército —que incluyen cateos y arrestos sin motivo, violaciones, abuso sexual, tortura y muerte— reportados ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos han aumentado de 182 en 2006, cuando Calderón desplegó al ejército, a mil 230 en 2008. Cuando residentes de Monterrey, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Reynosa y Veracruz protestaron contra los militares el año pasado, fueron denunciados en los medios burgueses como herramientas de los cárteles.
Frontera NorteSur (4 de septiembre de 2009), un periódico por Internet publicado por la Universidad Estatal de Nuevo México en Las Cruces, señaló: “Conforme se incrementa el número de cadáveres, la violencia se parece cada vez más a la ‘limpieza social’ llevada a cabo por los escuadrones de la muerte de Honduras, Brasil y otras naciones latinoamericanas”. Los críticos del gobierno y los activistas sociales se encuentran entre los blancos. Los periodistas en el norte de México son intimidados y amenazados con frecuencia por revelar la corrupción gubernamental. En el sur de México, los partidarios de los zapatistas han sido torturados con el pretexto de la guerra contra el narcotráfico justo como ha sucedido con los activistas indígenas de Guerrero, un estado con un largo historial de represión estatal asesina en contra de izquierdistas. La revista Proceso (22 de marzo de 2009) describió las áreas militarizadas permanentemente en ese estado como una “estrategia contrainsurgente disfrazada de acción federal contra la siembra de enervantes”. En otras partes de México, han circulado rumores de grupos de vigilantes paramilitares relacionados con la policía, un siniestro recordatorio de la guerra sucia.
¡Ninguna ilusión en el populismo del PRD!
La “guerra contra el narcotráfico” ha sido respaldada por políticos a lo largo de todo el espectro de la política burguesa en México. Evocando los tiempos en los que los gobernantes del país ofrecían ciertos programas sociales y retórica populista de la mano de la fuerza bruta, los dirigentes del PRD como López Obrador culpan a los regímenes neoliberales mexicanos, y especialmente a los del PAN, como causantes de la violencia y el caos, debido a su corrupción y a los recortes en las instituciones estatales. Pero cuando circuló el rumor de que los traficantes planeaban asesinar a Calderón, el PRD cerró filas detrás del Comandante en Jefe, con Carlos Navarrete, líder del PRD en el senado, declarando que: “El estado mexicano debe hacer uso de todos sus recursos y sus fortalezas” (El Imparcial, Hermosillo, 11 de agosto de 2009). El PRD ha implementado por años la “guerra contra el narcotráfico” en la Ciudad de México —por ejemplo, con las redadas en Tepito—.
El grupo reformista Militante, copensadores de la Tendencia Marxista Internacional del fallecido Ted Grant, hace eco de la histeria reaccionaria contra las drogas. Cuando el gobierno estaba planeando reducir las penas por posesión de pequeñas cantidades de drogas —una reforma apoyable aunque mínima— Militante denunció a Calderón desde la derecha, afirmando en un artículo del 2 de mayo de 2009 publicado en su sitio de Internet que “los gobiernos panistas han intentado legalizar las drogas con el objetivo de minar la capacidad organizativa y política de la juventud mexicana”. Esto concuerda perfectamente con la larga historia de posiciones sociales retrógradas de los grantistas a nivel internacional, incluyendo su aclamación al vigilantismo antidrogas en Francia, en donde los jóvenes africanos negros y norafricanos son particularmente perseguidos por la policía (ver el folleto espartaquista de 1994, Militant Labour’s Touching Faith in the Capitalist State [La conmovedora fe en el estado capitalista de Militant Labour]).
En EE.UU., International Socialist Review (julio-agosto de 2009), publicado por la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional), opinaba que, a través de la despenalización, “los miles de millones de dólares desperdiciados en la guerra contra el narcotráfico en México podrían emplearse en reconstruir la economía mexicana para proporcionar la educación y los empleos que los mexicanos necesitan tan desesperadamente. En EE.UU., el dinero podría ser empleado para tratar la adicción a las drogas, en vez del encarcelamiento”. Uno podría pensar que la ISO ha estado fumando alguna sustancia peculiar. Pero el sueño de que los imperialistas que explotan salvajemente a los trabajadores en casa y en el extranjero, y sus subordinados al sur de la frontera, abrirían las puertas de la cárcel y “reconstruirían” la economía que saquean sistemáticamente es ilustrativo del marco de referencia entero de los reformistas: la noción de que el estado burgués puede ser presionado para servir a los intereses de los explotados y los oprimidos.
La súplica reformista de la ISO es un tenue eco del plan ofrecido por el perredista López Obrador, que el pasado marzo apeló en una carta abierta a Hillary Clinton: “Creemos que es un error querer enfrentar el problema de la inseguridad y de la violencia sólo con mano dura, con militares, con cárceles, con leyes más severas y con penas más largas. La solución al flagelo de la delincuencia pasa, necesariamente, por rescatar al Estado, por cambiar el actual modelo económico y por garantizar mejores condiciones de vida y de trabajo a la población”.
Los partidos populistas burgueses como el PRD no pueden mejorar fundamentalmente las condiciones de vida y trabajo de los obreros y los campesinos. Cuando están en el poder, su trabajo es administrar el sistema capitalista de ganancias e imponer sus necesidades contra los trabajadores, en ocasiones agregando algunos programas sociales para tratar de mantener la paz entre las clases. Cuando se enfrenta a obreros, estudiantes y otros que luchan por sus derechos y su sustento, el PRD utiliza la violencia organizada del estado tanto como el PRI o el PAN.
Los llamamientos populistas, ofrecidos como una alternativa al neoliberalismo, sirven para reforzar las cadenas que atan al combativo proletariado mexicano al orden capitalista. Al pregonar que existen intereses comunes en “el pueblo”, el nacionalismo populista oscurece la división irreconciliable de clases entre el proletariado y la burguesía que explota su trabajo para obtener ganancias. Como escribió el GEM en defensa del SME:
“El proletariado posee intereses de clase únicos y una enorme fuerza social, derivados de su posición en el engranaje productivo, que lo llaman a desempeñar el papel dirigente en la consecución de las aspiraciones de todos los pobres y oprimidos mediante su propia emancipación y el establecimiento de un gobierno obrero y campesino. A la clase obrera no le falta ánimo de lucha; pero, mientras ésta se mantenga dominada por la política del populismo nacionalista burgués, será descarrilada hacia las ilusiones en la reforma democrática del capitalismo”.
El GEM lucha para hacer que los obreros combativos y los jóvenes radicales rompan con el PRD y con todas las formas de nacionalismo burgués. Como secciones norteamericanas de la LCI, el GEM, la SL/U.S. y la TLC están dedicadas a la lucha por forjar partidos obreros trotskistas que dirijan la lucha por la revolución socialista del Yukón a Yucatán.■
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/32/narco.html
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2016.05.21 19:15 ShaunaDorothy Ciudad Juárez: Capitalismo y terror misógino Obreros: ¡Luchar por los derechos de la mujer! (2003)

https://archive.is/ny8po
Ciudad Juárez: Capitalismo y terror misógino
Obreros: ¡Luchar por los derechos de la mujer!
Se adjunta una corrección
Reproducido de Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003.
En la última década y media, alrededor de 500 mujeres jóvenes han desaparecido en Ciudad Juárez, México; entre estos casos 370 son homicidios registrados que presentan un patrón donde se tortura, mutila, viola, quema y/o estrangula a la víctima. La mayoría eran morenas, delgadas, con cabello largo. Muchas trabajaban en maquiladoras. Varios grupos de familiares de las víctimas se han organizado para intentar encontrar a las desaparecidas y no dejar que sean olvidadas. El informe reciente de Amnistía Internacional, así como varios libros que se han publicado, han detallado la negligencia por parte del gobierno y la policía en la investigación de estos crímenes. Por fin, después de ser aclamado en Europa y en partes de América, el poderoso documental Señorita Extraviada producido por Lourdes Portillo en 2001 se pudo ver por la televisión mexicana en septiembre.
La fronteriza Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua, es conocida por estos brutales crímenes antimujer, pero desgraciadamente lo que ocurre ahí no es singular. Artículos en distintos periódicos locales de las zonas maquiladoras en el norte del país e incluso en urbes como Monterrey testifican que se han presentado varios casos semejantes a los que comenzaron y siguen registrándose en Juárez. El 15 de septiembre La Jornada informó que "los homicidios de mujeres jóvenes y pobres, con rastros de violación sexual, se multiplican en Argentina, el sur de España y Guatemala. La impunidad es norma y las respuestas oficiales van de la ineficacia a los indicios de complicidad."
Ha habido una serie de declaraciones acerca de las muertas de Juárez, ¡culpando a las jóvenes por lo que les pasa! Francisco Barrio, ex gobernador de Chihuahua y actual coordinador de la bancada del PAN en la cámara de diputados, dijo que las matanzas ocurren porque "las muchachas se mueven en ciertos lugares, frecuentan a cierto tipo de gentes [sic]". Jorge López Molinar, ex subprocurador de justicia de Chihuahua, dijo que la posible solución sería que "se autoaplicara un toque de queda". El 27 de septiembre un hombre encontró el cuerpo de una mujer que había sido estrangulada con la correa de un bolso; estaba semidesnuda, con el pantalón y la pantaleta debajo de las rodillas y la blusa arriba de los senos. El cuerpo era de Erika Pérez de 29 años. El procurador de justicia de Chihuahua, José Silva Solís, ¡declaró que "no fue atacada sexualmente y murió por sobredosis"!
Cualquiera que conozca algo de México sabe que el machismo reina en este país de explotación y opresión capitalista. La iglesia inculca el papel sumiso de la mujer; no existe el derecho democrático al aborto; la violencia contra las mujeres se da en seis de cada diez hogares. La mujer obrera y campesina vive doblemente oprimida, como esclava de los esclavos.
Víctor Ronquillo en su libro Las muertas de Juárez (1999) describe el odio contra la mujer y nota que los asesinatos representan una amenaza para todas:
"La forma en que son abandonados los cuerpos, los rastros de tortura, los vestigios de un rito personal: el seno derecho cercenado y el pezón izquierdo arrancado a mordidas. El fuego que inmola a la víctima. Todo ello revela un mensaje cuyo primer destinatario son las próximas víctimas."
La franja fronteriza: Superexplotación imperialista
En 1960, Ciudad Juárez era una pequeña ciudad de 250 mil habitantes en la frontera con Estados Unidos. Hoy tiene una población de más de 1.2 millones de personas, atraídas por la posibilidad de empleos en las fábricas maquiladoras. Después de que se terminó el programa Bracero de EE.UU., que había funcionado como una válvula de escape para la crisis del desempleo en México, el gobierno mexicano abrió la primera zona de libre comercio en 1965. Inversionistas extranjeros que ponían una fábrica en México cerca de la frontera con Estados Unidos eran inmunes a aranceles (para las partes que importaban) y no tenían que pagar otros impuestos. Esto se extendió con el Tratado de Libre Comercio de 1994 que convirtió a todo México en fuente de enormes ganancias imperialistas basadas en el trabajo miserablemente remunerado de los obreros mexicanos. Las secciones mexicana, estadounidense y canadiense de la Liga Comunista Internacional escribimos en una declaración conjunta en 1991: "El TLC fortalecerá a la burguesía estadounidense contra sus rivales comerciales imperialistas, a la vez que someterá a las masas trabajadoras del continente a una mayor explotación. Llamamos a los trabajadores mexicanos, estadounidenses y canadienses a oponerse conjuntamente a este pacto antiobrero" (ver "Alto al TLC, rapiña a México por el imperialismo EE.UU." en Espartaco No. 2, verano-otoño de 1991).
El gobierno derechista y clerical de Fox y su pandilla de seminaristas asegura que México sea un lugar muy atractivo para la inversión extranjera y para los patrones chupasangre mexicanos mientras ataca los derechos de todos los trabajadores y los sectores de la sociedad especialmente oprimidos como los indígenas, las mujeres y los homosexuales. La privatización de las industrias nacionalizadas que busca Fox golpearía a millones con el hambre y el desempleo. La recesión económica ya ha causado el cierre de muchas maquiladoras y despidos en masa, especialmente en la zona fronteriza. Desde el año 2000 hasta la mitad del 2003 se perdieron 700 mil empleos (¡uno de cada diez!) en el sector manufacturero de México (El Norte, 1° de septiembre de 2003). Esto sucede en el contexto de la peor crisis de desempleo en seis años. Las mujeres, quienes en general ocupan los puestos menos calificados y fácilmente sustituibles, son las más afectadas.
La incorporación de la mujer a la clase obrera
Guillermina Valdez Villalva, fundadora del Centro de Orientación para la Mujer Obrera en Juárez dijo:
"Cuando las plantas llegaron a la ciudad, siempre esperamos que contratarían a los hombres desempleados. Pero muy pronto descubrimos que…mujeres jóvenes entre las edades de 16 y 21 años eran las únicas contratadas."
—citado en "Lucha de clases en los talleres de sudor globales", Women and Revolution No.34, primavera de 1988
El trabajo en las maquiladoras se caracteriza por ser mecánico y repetitivo. Lo que importa es tener dedos ágiles, ser joven y tener mucha necesidad para estar dispuesta a soportar lo peor. Un buen componente de las mujeres que trabajan en la frontera dejaron sus comunidades campesinas y/o indígenas con la esperanza de ya no estar sometidas al núcleo familiar, aunque suelen mandar parte del dinero que ganan a sus padres o hermanos. En la frontera también hay hombres y mujeres que trataron de cruzar a los EE.UU. para trabajar y no lo lograron o fueron deportados.
El libro de Sandra Arenal, Sangre Joven, recopila una serie de conversaciones con obreras que expresan fuerza y coraje acerca de sus experiencias al llegar a las maquilas. Se cuentan historias de supervisores que deciden desnudar al personal de vez en cuando para asegurarse de que nadie haya robado alguna de las prendas de ropa que cosen. Una obrera de la industria electrónica tiene que soldar en una jornada 2 mil piezas de tamaño apenas visible. Los dolores por movimientos repetitivos y enfermedades causadas por los materiales del trabajo son comunes.
"Mi hermana empezó a trabajar en SILVANIA el 30 de enero de 1974, de ahí pasó a TUBOS ELÉCTRICOS en 1981 y luego a la planta de la HONEYWELL de Juárez donde falleció. La causa de su enfermedad, según el hematólogo que la vio en el hospital fue que tenía una anemia en cuarto grado, provocada por la acetona que es la sustancia que ella venía manejando diariamente en su trabajo....¡Tenía solamente treinta años! Durante el sepelio supe que en esos mismos días había muerto otra operadora."
Una joven de 22 años que llevaba seis años en las maquilas dice haber "durado más que otras". Tiene dedos con deformaciones en los huesos y en las dos manos tiene un enorme callo de color café amarillento que va de la punta del dedo pulgar, por el dorso, casi hasta la muñeca. Mirando sus manos con tristeza, dice: "¡No me van a pagar mis manos!"
Los orígenes de la opresión de la mujer
En nuestro artículo "Explotación capitalista y terror antimujer" (Espartaco No. 13, otoño-invierno de 1999), donde analizamos los ataques en contra de las mujeres en la zona maquiladora de Ciudad Juárez, explicamos:
"Nosotros los comunistas luchamos por acabar con la opresión de la mujer, herencia del atraso social mantenido por la burguesía. Luchamos destacadamente por la igualdad plena para las mujeres y su total integración a la fuerza de trabajo. Llamamos por pago igual por trabajo igual y por el aborto libre, gratuito y seguro para quien lo solicite como parte de un sistema de salud gratuito y de calidad. Pero la erradicación de la opresión a la mujer requiere de un salto inmenso de desarrollo en las condiciones materiales existentes —y esto sólo puede lograrse mediante una revolución socialista, no sólo en México sino mediante la creación de una economía internacionalmente planificada basada no en la ganancia capitalista sino en la satisfacción de las necesidades de todos—. En otras palabras, la liberación de la mujer no puede llevarse a cabo aparte de la emancipación de la clase obrera."
Una de las ironías de la historia es que la opresión especial de la mujer se vincula con uno de los primeros avances sociales: el desarrollo de la tecnología más allá de lo necesario para la subsistencia mínima que caracterizaba a las sociedades de caza y recolección. La agricultura, el trabajo del metal, la domesticación de los animales y otros avances revolucionarios crearon la posibilidad de que existiera una clase dominante ociosa que viviera del trabajo de otros. La institución de la familia, que exige la monogamia y la esclavitud doméstica de la mujer, surgió para asegurar la herencia de la propiedad a través de la línea masculina. La ideología machista, propagada por la clase dominante mediante las instituciones gubernamentales, los medios y la religión, sirve para justificar la subyugación real de la mujer.
Con el crecimiento de la industria capitalista, la incorporación de la mujer a la mano de obra en las fábricas la saca de su aislamiento en la casa y provee un requisito para su emancipación: la participación en la producción social. Sin embargo, bajo el capitalismo, esto significa agregar la esclavitud asalariada a la esclavitud doméstica. La liberación completa de la mujer de esta opresión doble sólo se llevará a cabo remplazando a la familia con la socialización del trabajo doméstico. La expansión de las fuerzas productivas sentó la base para la socialización del trabajo doméstico, pero ésta no se llevará a cabo bajo el capitalismo porque la familia desempeña un papel económico importante para la burguesía. En un sistema socialista las cosas serían muy diferentes. La economía planificada permitiría remplazar las funciones económicas de la familia con guarderías de servicio las 24 horas del día, y lavanderías y comedores colectivos. ¡Liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
El terror policiaco y las ilusiones en el estado
Lilia Alejandra tenía 17 años y era madre de un niño de tres años de edad. Trabajaba para la maquiladora Servicios Plásticos y Ensambles en Ciudad Juárez. Su cuerpo fue encontrado envuelto en una cobija el 21 de febrero de 2001 en un lote baldío sin iluminación que ella cruzaba todas las noches para regresar del trabajo a su casa. El médico forense explicó a los padres de la joven, cuando fueron a reconocer el cuerpo, que presentaba marcas de violencia física y sexual y que la causa de la muerte era estrangulación. El mismo día que Lilia Alejandra no regresó a su casa, los vecinos del lote baldío habían llamado a la policía para denunciar que una mujer estaba siendo golpeada y violada por dos hombres en un coche. Una patrulla llegó al lugar sólo después de que los vecinos hicieron una segunda llamada, y aún tardó más de una hora. El coche ya se había ido.
Diversas investigaciones y testimonios señalan el nefasto papel de los policías, los "fiscales especiales", y las agencias gubernamentales. Nos solidarizamos plenamente con los reclamos de justicia de los familiares de las víctimas y de organizaciones como las "Mujeres de Negro" y "Casa Amiga". El simple hecho de buscar algo de justicia le puede convertir a uno en blanco de ataque. Una secretaria de "Casa Amiga", que presta servicios de apoyo sicológico y realiza investigación sobre los crímenes, fue acribillada en las puertas de la oficina de la organización.
Pero la desesperación en la que viven los familiares de las mujeres desaparecidas y asesinadas en Ciudad Juárez, la indignación que sienten muchas personas alrededor del país y el temor entre las obreras de ser "una más" a menudo es canalizado hacia una de las más mortales ilusiones: la idea de que con más presencia policiaca los crímenes antimujer terminarán.
La solución no recae en presionar al estado —los destacamentos armados que una clase utiliza para mantener su poder hegemónico sobre otras— para que funcione mejor. Es necesario entender el papel social del estado capitalista en asegurar el dominio sobre la clase obrera. Una parte clave del dominio capitalista es la subyugación de la mujer; la violencia antimujer es inherentemente parte del capitalismo. Los policías, el ejército y los tribunales son y serán usados para romper las huelgas combativas que pongan en jaque a la burguesía y para perpetuar la opresión de la mujer.
Las Naciones Unidas, esa guarida de ladrones que mató a 1.5 millones de iraquíes con sus sanciones y preparó el ataque estadounidense, es ahora la excusa de "derechos humanos" para la expansión de la fuerza policiaca represiva en Juárez. La ONU envió una comisión a Juárez que ha recomendado que el FBI estadounidense entrene a policías mexicanos. Durante el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, el FBI trabajó en conjunto con los fascistas del Ku Klux Klan para matar a los que luchaban por esos derechos, incluyendo a cuatro jóvenes negras en una iglesia de Birmingham, Alabama, en 1963. Esto da una idea de cuán indecente es la noción de que estas agencias imperialistas podrían defender los derechos de la mujer.
En el documental Señorita Extraviada se entrevista a una mujer de nombre María, quien fue llevada junto con otras personas a la Cárcel de Piedra en Chihuahua, bajo cargos de disturbios en la vía pública. Ahí los policías la violaron y la llevaron a una celda clandestina. Al ser liberada los denunció y, aunque se capturó a los policías, jamás fueron sentenciados. A pesar de las amenazas de muerte que ha enfrentado, valientemente y con lágrimas en los ojos cuenta su experiencia en el cuartel policial:
"Luego ya me dice uno de ellos, ‘o qué ¿quieres que te llevemos a Lomas de Poleo?’...empieza a aventarme las fotos de muchachas: 'Míralas perra, míralas perra'.... Todos la llevaban arrastrando, por los matorrales...ahí la violan...las empiezan a golpear.... Se miran en las fotos que están así riéndose por lo que está haciendo el otro.... [A las mujeres] se les miraba así su cara...así de dolor, así de sufrimiento y se les miraba así, que lloraban y gritaban."
El propósito de la policía en su conjunto, independientemente del grado de corrupción moral de los individuos que la componen, es llevar a cabo la violencia y el terror que requiere la burguesía para mantenerse en el poder. Quienes luchan por la justicia social tienen que unirse al poder social de la clase obrera. Ninguna otra fuerza puede acabar con el capitalismo ni la opresión y violencia que genera. Nos oponemos a las apelaciones al estado burgués para incrementar las fuerzas policiacas. ¡Ninguna ilusión en el puño armado de la burguesía!
Estamos por el derecho a la autodefensa armada. Por supuesto, el derecho a portar armas no traerá la emancipación de la mujer, cuya opresión está profundamente enraizada en el sistema capitalista y sus instituciones fundamentales, y dicha emancipación sólo se logrará mediante la revolución socialista. Sin embargo, el derecho a portar armas hace una diferencia obvia en la capacidad que uno tiene para defenderse. Pero las leyes que existen en México y en otros países capitalistas acerca del "control" de las armas de fuego hacen que el monopolio de las armas esté en manos del ejército, la policía y los criminales. Y es precisamente a los policías y a los criminales que las mujeres de Juárez temen, no sólo por los asesinatos, sino también por el papel que desempeñan en oposición a la organización de las obreras en las maquiladoras.
La lucha por la emancipación de la mujer
Detener esta ola de terror está en el interés de la clase obrera y los oprimidos. Las mujeres forman el 30 por ciento de la clase obrera. Son un sector doblemente oprimido del proletariado, mantenido como un estrato inferior y un ejército laboral de reserva que la burguesía usa para dividir a los obreros, mantener los salarios bajos y elevar así la explotación de todos. El destino de las mujeres y de su lucha por la completa emancipación está enlazado a la lucha de la clase proletaria contra el capitalismo.
Los espartaquistas luchamos por forjar un partido revolucionario leninista-trotskista para intervenir en las luchas sociales y así cambiar la conciencia de la clase obrera. Lenin escribió en ¿Qué hacer?, "La conciencia política de clase no se le puede aportar al obrero más que desde el exterior, esto es, desde fuera de la lucha económica, desde fuera de la esfera de las relaciones entre obreros y patronos." Así, buscamos construir una dirección para la clase obrera que luche como el defensor de todos los oprimidos. Lenin explicó que el ideal del revolucionario:
"no debe ser el secretario de tradeunión [sindicato], sino el tribuno popular, que sabe reaccionar contra toda manifestación de arbitrariedad y de opresión, dondequiera que se produzca y cualquiera que sea la capa o la clase social a que afecte; que sabe sintetizar todos estos hechos para trazar un cuadro de conjunto de la brutalidad policiaca y de la explotación capitalista; que sabe aprovechar el menor detalle para exponer ante todos sus convicciones socialistas y sus reivindicaciones democráticas, para explicar a todos y a cada uno la importancia histórico-mundial de la lucha emancipadora del proletariado."
Los militantes sindicales más conscientes deben luchar por movilizar el poder social de la clase obrera para combatir la opresión de la mujer, por organizarla en los sindicatos con salarios y derechos iguales a los de los hombres. Deben luchar por servicios médicos gratuitos y de calidad, por el derecho al aborto libre y gratuito, y por organizar destacamentos obreros para defender a las mujeres contra estos ataques. Pero las dirigencias sindicales actuales ni siquiera están interesadas en exigir camiones de transporte de personal —una prestación básica— mientras muchas obreras en Juárez son asesinadas andando por parajes solitarios camino al trabajo o de regreso a su casa. La situación de la mujer obrera es, por sí sola, una muestra de la total bancarrota, del rastrerismo y del machismo de la burocracia sindical.
Aunque una gran parte de la fuerza de trabajo en la franja fronteriza y en el país en general no está sindicalizada, la CTM es la principal central obrera en la zona de las maquiladoras. Sus burócratas gángsteres procapitalistas atados al PRI cotidianamente movilizan escuadrones de golpeadores contra las luchas obreras por mejoras salariales o democracia sindical y son tristemente célebres por sus "contratos de protección" totalmente favorables a la patronal y realizados a espaldas de los obreros. Es obvio que a la cúpula cetemista le importa un bledo la situación de la mujer obrera. Y, fuera de alguno que otro foro inofensivo que tiene más que ver con cuidar su "imagen" que con buscar algún cambio favorable a las obreras, los burócratas "independientes", leales al PRD y al sistema capitalista endémicamente antimujer, tampoco hacen nada por mejorar la situación de las obreras ni por sindicalizar a las que no lo están.
La lucha contra el imperialismo: ¡Por el internacionalismo proletario!
La obrera de la maquila gana una miseria en una empresa extranjera que produce ganancias exorbitantes para los dueños. La obrera de Juárez hace a veces hasta dos horas a pie a su trabajo, porque ni siquiera hay caminos pavimentados entre las áreas donde vive y las avenidas que sirven para los tráileres que llevan las materias primas a las fábricas. El obrero petrolero teme perder la poca estabilidad económica que ha ganado ante las amenazas de privatización e inversión extranjera. El campesino ya no puede ganarse la vida con su parcela por la competencia de las empresas agrícolas estadounidenses. La mujer indígena se encuentra obligada a mendigar fuera de un enorme edificio bancario al cual jamás la dejarían entrar.
Todas estas víctimas de la opresión imperialista deben entender que la única esperanza de liberación vendrá con la movilización del poder obrero en contra del sistema capitalista entero. Si bien el capitalista mexicano puede estar resentido por haber quedado atrás en la lucha internacional por el dominio, éste no es amigo de los oprimidos, y no puede dirigir una lucha antiimperialista. De hecho, la burguesía nacional no podría sostenerse sin el apoyo de sus amos imperialistas.
Los revolucionarios nos basamos en la teoría de León Trotsky de la revolución permanente, cuya premisa básica es que, en la época del imperialismo, los países de desarrollo capitalista tardío no pueden alcanzar el nivel general de productividad económica de los países avanzados. Las fuerzas productivas son el esqueleto que sostiene toda la superestructura de las relaciones legales, políticas, religiosas y culturales en la sociedad. Si bien la opresión de la mujer en los países industrializados muestra los límites de libertad y progreso social bajo el capitalismo, en los países del "Tercer Mundo" como México la situación de la mujer está profundamente arraigada en la "tradición" precapitalista y el atraso religioso. Así, la lucha por la emancipación de la mujer será una fuerza motriz indispensable para la revolución.
Ningún ala de la burguesía puede desempeñar un papel progresista o revolucionario. No puede traer ningún avance significativo para la mujer y todos los oprimidos. El hecho de que el PRD nacionalista burgués a menudo pose como defensor de la mujer es simplemente un testimonio del brutal atraso ideológico de sus oponentes burgueses. Un ejemplo de esto fue el escándalo que ocasionó la "Ley Robles" introducida por el PRD en el DF hace un par de años. Mientras defendemos contra los ataques clericales el derecho que otorga esta ley de aborto en casos de malformación del producto o peligro para la mujer, notamos que el PRD ha dejado en claro su oposición al derecho al aborto libre. En general, la clase capitalista se opone al acceso libre al aborto porque permite a las mujeres un poco de libertad de la subordinación total a la estructura familiar.
La única manera de deshacerse del yugo imperialista y obtener derechos democráticos elementales para la mujer y todos los oprimidos es que el proletariado tome el poder estatal mediante la revolución socialista y reorganice la economía de una manera planificada y racional.
El fenómeno de las maquiladoras muestra claramente el poder potencial de la unidad de los obreros en EE.UU. y México. Son parte de una industria común con los mismos patrones. Conscientes del poder social que adquiriría el proletariado de unificar sus luchas, las burguesías estadounidense y mexicana aplican el "divide y vencerás". Este obstáculo a la lucha conjunta de todos los oprimidos contra su opresor común se da en diferentes formas en diferentes países, y una de las tareas principales de los partidos revolucionarios es combatir estas ideas que sólo sirven a la burguesía.
Nuestros camaradas en la Spartacist League/U.S. saben que las luchas de los obreros contra los patrones y de los negros e inmigrantes contra el racismo avanzarán juntas o retrocederán separadas. En EE.UU. es necesario combatir el racismo antinegro en todo ámbito, incluyendo en el medio de los inmigrantes hispanos (ver "Sur de Chicago", página 2). Nuestros camaradas también intervienen para que la clase obrera alce la consigna ¡Plenos derechos de ciudadanía para los inmigrantes! (ver "Manifestación en EE.UU. moviliza obreros contra leyes antiinmigrantes", Espartaco No. 18, primavera-verano de 2002). En México, el nacionalismo burgués ha sido el principal obstáculo ideológico para la clase obrera en su lucha contra la explotación. Es necesario combatir la falsa conciencia de los obreros mexicanos de que su aliado es el patrón mexicano y no el obrero estadounidense.
Y en ambos países combatimos la ideología antimujer que es un sustento para el sistema capitalista que requiere la subyugación de la mujer. Sólo de esta manera se podrá forjar un partido revolucionario, proletario e internacionalista que tenga la capacidad de terminar con el sistema capitalista de explotación, miseria y terror de una vez y para siempre. ¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/juarez.htm
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