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Notas críticas sobre la “muerte del comunismo” y las condiciones ideológicas del mundo postsoviético (Noviembre de 2015)

2016.06.07 03:37 ShaunaDorothy Notas críticas sobre la “muerte del comunismo” y las condiciones ideológicas del mundo postsoviético (Noviembre de 2015)

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Espartaco No. 44 Noviembre de 2015
Notas críticas sobre la “muerte del comunismo” y las condiciones ideológicas del mundo postsoviético
Por Joseph Seymour
A continuación publicamos, ligeramente editado, un documento de Joseph Seymour, miembro del Comité Central de la Spartacist League. El documento, fechado el 14 de marzo de 2009, fue una contribución a las discusiones y debates que precedieron a la XIII Conferencia Nacional de la Spartacist League/U.S., sección de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista), ese mismo año y se publicó originalmente en Workers Vanguard No. 949 (1° de enero de 2010).
En el pleno de nuestro Comité Ejecutivo Internacional, celebrado a principios de 2008, hubo una discusión y, creo, diferencias incipientes en torno al contenido del término “muerte del comunismo”, lo cual es clave para entender las condiciones político-ideológicas del mundo postsoviético. En ese entonces, yo argumenté:
“Una cuestión importante al discutir el trabajo en Sudáfrica y México...es si estos países —se ha mencionado a China y Grecia— son una excepción a lo que hemos llamado el ‘retroceso en la conciencia’ y la ideología de la ‘muerte del comunismo’, y en qué sentido lo son. Pero el concepto de excepción implica una norma. Así que, ¿cuál es esa norma? La abrumadora mayoría de nuestra tendencia se ubica en los países capitalistas-imperialistas avanzados de Europa Occidental y Norteamérica... Es aquí donde todos los días, de manera generalizada, encontramos la ideología de la ‘muerte del comunismo’. Y creo que esto ha determinado un cierto entendimiento parcial y deformado de las delineaciones y divisiones políticas radicalmente modificadas en todo el mundo.
“Casi cada vez que usamos el término ‘muerte del comunismo’ lo vinculamos al triunfalismo burgués. No nos referimos al triunfalismo de la burguesía de la India, Egipto o Brasil. Nos referimos al triunfalismo de la burguesía imperialista occidental, principalmente la estadounidense. Pero el escepticismo respecto a la posibilidad de una sociedad comunista internacional futura —y esto es el núcleo de la ‘muerte del comunismo’— en los países del Tercer Mundo no puede identificarse con el triunfalismo y la dominación del imperialismo estadounidense. Más bien, nos encontramos con un ascenso, bastante significativo y con amplias bases de apoyo, de movimientos político-ideológicos que se presentan como oponentes del triunfalismo imperialista estadounidense. El ejemplo más obvio es, claro, el populismo nacionalista latinoamericano ejemplificado por Hugo Chávez. Pero también encontramos el mismo fenómeno en un sentido muy derechista, que es el ascenso del fundamentalismo islámico antioccidental en los países del Medio Oriente. Osama bin Laden, Hugo Chávez, Tony Blair, Bill Clinton: todos ellos representan la ‘muerte del comunismo’ de diversos modos y en diversos contextos nacionales”.
El núcleo de la “muerte del comunismo” es precisamente ése: un escepticismo respecto a la posibilidad de una civilización comunista global en el sentido marxista. Eso es un terreno común básico que comparten diversas tendencias políticas que a veces tienen actitudes fuertemente hostiles al imperialismo occidental, la democracia parlamentaria, la economía capitalista de mercado y otras cuestiones controvertidas (como la degradación ambiental), que separan a la izquierda de la derecha en el sentido convencional de estos términos.
Para asegurarme de que todos tenemos un entendimiento común de los términos, voy a reafirmar brevemente las principales características que tendría una sociedad plenamente comunista a escala global. La escasez económica ha sido superada, por lo que ha podido eliminarse el trabajo asalariado (“de cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades”). El trabajo enajenado ha sido remplazado por trabajo creativo, científico y cultural (Marx alguna vez usó la composición musical como ejemplo de esto). El estado se ha extinguido de manera que, en palabras de Engels, el gobierno sobre los hombres ha dado paso a la administración de las cosas. Las afiliaciones racial, nacional y étnica han desaparecido mediante una extensa procreación interétnica y la movilidad global (“el género humano es la Internacional”). La familia ha sido remplazada por instituciones colectivas para el trabajo doméstico, la crianza y la socialización de los niños.
La abrumadora mayoría de quienes se consideran izquierdistas y pasan de los 40 o 50 años, consideran que una sociedad futura como la que describí es utópica. La abrumadora mayoría de los izquierdistas más jóvenes, representados, por ejemplo, por el medio de los “foros sociales”, para todo propósito práctico desconocen el concepto marxista de la civilización comunista global y son indiferentes a él. Sus preocupaciones son defensivas y minimalistas: apoyar los derechos democráticos de los pueblos oprimidos (por ejemplo, los palestinos), detener el desmantelamiento del “estado del bienestar” en Europa Occidental o impedir que el medio ambiente se siga degradando (calentamiento global).
Voy a replantear mi argumento haciendo referencia a El estado y la revolución de Lenin. Cuando esta obra se publicó en 1918 y en las décadas subsecuentes, la principal diferencia entre los marxistas revolucionarios y las demás tendencias de izquierda tenía que ver con el tema que se discute en el capítulo I (“La sociedad de clases y el estado”). Ahí, Lenin afirma concisamente:
“La doctrina de Marx y Engels sobre la ineluctabilidad de la revolución violenta se refiere al estado burgués. Éste no puede ser sustituido por el estado proletario (por la dictadura del proletariado) mediante la ‘extinción’, sino sólo, como regla general, mediante la revolución violenta” [énfasis en el original].
En el periodo postsoviético, la diferencia más fundamental entre nosotros y las demás tendencias de la izquierda tiene que ver con el tema que se discute en el capítulo V (“Las bases económicas de la extinción del estado”) y que se explica concisamente en el siguiente pasaje:
“La base económica de la extinción completa del estado significa un desarrollo tan elevado del comunismo que en él desaparece la oposición entre el trabajo intelectual y el manual. En consecuencia, deja de existir una de las fuentes más importantes de la desigualdad social contemporánea, una fuente que en modo alguno puede ser suprimida de golpe por el solo hecho de que los medios de producción pasen a ser propiedad social, por la sola expropiación de los capitalistas.
“Esta expropiación dará la posibilidad de desarrollar las fuerzas productivas en proporciones gigantescas. Y al ver cómo retrasa el capitalismo ya hoy, de modo increíble, este desarrollo y cuánto podríamos avanzar sobre la base de la técnica moderna ya lograda, tenemos derecho a decir con la mayor certidumbre que la expropiación de los capitalistas originará inevitablemente un desarrollo gigantesco de las fuerzas productivas de la sociedad humana” [énfasis en el original].
La generación postsoviética de activistas de izquierda no puede entender fácilmente las ideas expuestas arriba porque no ha pensado en ellas.
El triunfalismo del imperialismo estadounidense no es el problema
Si bien la claridad sobre la cuestión de la “muerte del comunismo” no bastará para resolver nuestros problemas, la continua confusión a este respecto sí contribuirá a agravarlos. El no reconocer la diferencia más fundamental que nos separa del resto de la izquierda —el hecho de que no compartimos un mismo fin último— ha sido un importante factor subyacente en los recurrentes problemas políticos del partido.
Cuando aún era editor de Workers Vanguard, Jan Norden [actualmente del centrista Grupo Internacionalista] consideraba, de manera consciente y sistemática, que la “muerte del comunismo” era principalmente una expresión del triunfalismo del imperialismo estadounidense. De ahí que creyera que el levantamiento zapatista de los empobrecidos campesinos indígenas del sur de México en 1994 sería un poderoso contragolpe que debilitaría, al menos en América Latina, el efecto ideológico de la caída de la Unión Soviética. Desde que Norden desertó de nuestra organización en 1996, ha habido una tendencia en nuestro partido a amalgamar bajo el rubro de “retroceso en la conciencia” (un término que acuñé yo en la lucha contra Norden) el escepticismo respecto a la sociedad comunista futura, el triunfalismo imperialista occidental y el reformismo socialdemócrata tradicional. Algunos camaradas han argumentado que la principal diferencia que nos separa del resto de la izquierda versa sobre si el estado capitalista puede o no reformarse, como si estuviéramos en los tiempos de Lenin contra Kautsky en la secuela inmediata de la Revolución de Octubre.
Una formulación estándar tanto en nuestra literatura pública como en nuestro discurso interno es que el efecto de la “muerte del comunismo” ha sido internacionalmente “desigual”. El término “desigual” implica que el efecto puede medirse cuantitativamente en una escala lineal: muy alto en Estados Unidos y Francia, mucho más bajo en México y Sudáfrica. Como alguna vez fui estudiante de economía académica y después fui maestro, me imagino una gráfica de barras que mide y compara, por ejemplo, la producción nacional per cápita de distintos países. Pero el efecto diferencial que tuvo internacionalmente la “muerte del comunismo” no puede entenderse de ese modo. Lo que encontramos no son distintos niveles, sino distintas formas de la ideología postsoviética.
Tomemos por caso a Rusia. Al explicar el concepto de la “muerte del comunismo”, frecuentemente usamos la formulación de que la antigua Unión Soviética es considerada, en el mejor de los casos, un “experimento fallido”. Eso en general es cierto en Europa Occidental y Norteamérica. No es tan cierto en el Tercer Mundo. Y no es cierto en absoluto en Rusia. Todo lo contrario. El sector políticamente dominante de la nueva clase capitalista rusa, representado por Vladímir Putin, considera que la Unión Soviética fue el más exitoso de los experimentos, por decirlo así, de la construcción estatal centrada en Rusia. En 2005, Putin declaró que el colapso de la Unión Soviética había sido “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX” (citado en Edward Lucas, The New Cold War: Putin’s Russia and the Threat to the West [La nueva Guerra Fría: La Rusia de Putin y la amenaza al Occidente, 2008]). Supongo que en toda la sociedad rusa está extendida una actitud similar respecto a la antigua URSS.
En los últimos años, el régimen de Putin y en general la élite rusa han querido restaurar la reputación histórica de Stalin como el gran líder de una potencia mundial dominada por Rusia en el siglo XX. El embajador ruso en la OTAN adorna su oficina con un retrato de Stalin. Un popular programa de televisión, “El nombre de Rusia”, ubicó a Stalin como uno de los cinco personajes históricos más grandes del país (Economist, 27 de noviembre de 2008). En 2007, una guía educativa de patrocinio oficial, Una historia moderna de Rusia, 1945-2006: Manual para el maestro, comparaba favorablemente a Stalin con Pedro el Grande: “Stalin siguió la lógica de Pedro el Grande: exigir lo imposible...para obtener lo máximo posible”. Luego continúa:
“Él [Stalin] es considerado uno de los líderes más exitosos de la URSS. El territorio del país llegó a los límites del viejo imperio ruso (y en algunas áreas lo sobrepasó). Se consiguió la victoria en una de las mayores guerras; la industrialización de la economía y la revolución cultural se llevaron a cabo con éxito, lo que produjo no sólo educación de masas, sino el mejor sistema educativo del mundo. La URSS llegó a ser uno de los países líderes en ciencias; el desempleo fue prácticamente derrotado”.
—citado en Lucas, The New Cold War
No precisamente la descripción de un “experimento fallido”.
En cierto modo nos es más difícil lidiar con la forma que la “muerte del comunismo” presenta en Rusia que la que tiene en Europa Occidental y Norteamérica. En estas últimas regiones, la antigua Unión Soviética todavía se identifica principalmente con el “socialismo”, no con el “imperialismo ruso”. Stalin se considera un discípulo de Marx y Engels y como tal en general se le condena. En Rusia, Stalin se considera el sucesor de Pedro el Grande y Catalina la Grande, y como tal se le ensalza. Para muchos rusos, el comunismo no ha muerto porque nunca estuvo vivo.
Incluso antes de que la severidad de la actual desaceleración económica mundial se volviera evidente el pasado otoño, el triunfalismo del “libre mercado” había dejado de ser una corriente importante en el clima de la opinión burguesa incluso en Estados Unidos. Hoy, hay voceros prominentes y respetados del capital financiero estadounidense, como el antiguo director de la Reserva Federal, Paul Volcker, que anuncian una desaceleración global profunda y prolongada. Las comparaciones con la Gran Depresión de los años 30 se han vuelto un lugar común. El alcalde tory [conservador] de Londres comentó que en estos días leer el Financial Times de esa ciudad es como frecuentar una secta suicida milenarista. Sin embargo, ninguna opinión burguesa actual se muestra preocupada por la posibilidad de revoluciones socialistas inminentes en ningún lado o la resurrección de partidos comunistas de masas que reivindiquen la tradición marxista-leninista.
De fines y medios: Un recorrido histórico
En la sección titulada “La fase superior de la sociedad comunista” del capítulo V de El estado y la revolución, Lenin escribió:
“Desde el punto de vista burgués, es fácil declarar ‘pura utopía’ semejante régimen social y burlarse diciendo que los socialistas prometen a todos el derecho a recibir de la sociedad, sin el menor control del trabajo realizado por cada ciudadano, la cantidad que deseen de trufas, automóviles, pianos, etc. Con estas burlas siguen saliendo del paso, incluso hoy, la mayoría de los ‘sabios’ burgueses, que demuestran así su ignorancia y su defensa interesada del capitalismo”.
Con el término “sabios burgueses”, Lenin se refería a los intelectuales que apoyaban y justificaban abiertamente el sistema económico capitalista. Lenin no incluía en esta categoría a los voceros ideológicos de la II Internacional (Socialista), como Karl Kautsky, que se consideraba a sí mismo un marxista ortodoxo.
Si para 1917-1918 los líderes del ala derecha de los partidos socialdemócratas de masas (como Friedrich Ebert en Alemania, Albert Thomas en Francia o Emile Vandervelde en Bélgica) seguían creyendo o no subjetivamente en una futura sociedad socialista es un asunto distinto. Lo más probable es que no. Pero ninguno de ellos repudió públicamente la meta tradicional del movimiento socialista como proyecto utópico.
Al principio de la Revolución Alemana, en noviembre de 1918, el centrista Partido Socialdemócrata Independiente puso una serie de condiciones (exigencias) a su participación en un gobierno de coalición con el Partido Socialdemócrata (SPD) sobre la base de los consejos de obreros y soldados que entonces existían. La primera de ellas era: “Alemania debe ser una república socialista”. A eso, la dirección del SPD respondió: “Esta exigencia es la meta de nuestra propia política. Sin embargo es el pueblo quien debe decidir esto a través de la asamblea constituyente” (citado en John Riddell, ed., The German Revolution and the Debate on Soviet Power: Documents, 1918-1919: Preparing the Founding Congress [La Revolución Alemana y el debate sobre el poder soviético: Documentos, 1918-1919: Preparando el congreso de fundación, 1986]). Al atacar la Revolución de Octubre y a la recién nacida Internacional Comunista, los líderes socialdemócratas condenaban principalmente la dictadura del proletariado como una violación de la democracia, que identificaban con un gobierno de tipo parlamentario elegido por sufragio universal e igual.
Aquí es útil revisar el libro Moscú bajo Lenin, unas memorias que escribiera a finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta Alfred Rosmer, colega y amigo de Trotsky. Rosmer había sido anarquista y después uno de los principales intelectuales sindicalistas de Francia, antes de sumarse a la recién fundada Internacional Comunista. En estos recuerdos, Rosmer narra la reacción inicial que provocó El estado y la revolución de Lenin entre los socialdemócratas ortodoxos como Kautsky y Jean Longuet (el nieto de Marx) así como entre los anarquistas:
“Era un libro extraordinario y su destino fue singular: Lenin, marxista y socialdemócrata, era atacado por los teóricos de los partidos socialistas que invocaban el marxismo: ‘¡Eso no es marxismo!’ gritaban, es una mezcla de anarquismo, de blanquismo; ‘de blanquismo a la salsa tártara’, escribía uno de ellos para hacer una frase ingeniosa. Por el contrario, este blanquismo y su salsa eran para los revolucionarios situados fuera del marxismo ortodoxo, sindicalistas y anarquistas, una agradable revelación. Jamás un lenguaje semejante salía de las bocas de los marxistas que ellos conocían”.
Louis-Auguste Blanqui (1805-1881) fue el último de los grandes representantes de la tradición comunista jacobina originada con la Conspiración de los Iguales de Babeuf en los últimos días de la Revolución Francesa. La concepción babeufista del comunismo (desarrollada en una sociedad preindustrial) tenía que ver con la distribución y el consumo más que con la producción y la superación de la escasez económica. Sin embargo, al calificar a Lenin de “blanquista”, Kautsky, Longuet et al. no se referían a ese aspecto de la perspectiva jacobino-comunista. El “blanquismo” de Lenin era para ellos el derrocamiento insurreccional del estado capitalista organizado y dirigido por un partido revolucionario de vanguardia.
Como señala Rosmer, El estado y la revolución fue muy bien recibido entre varios anarquistas y sindicalistas, algunos de los cuales creyeron que Lenin se estaba moviendo del marxismo hacia el campo político de ellos. Sin embargo, los anarquistas más cultivados en cuestiones de doctrina entendieron que, si bien Lenin estaba de acuerdo con la necesidad de un derrocamiento insurreccional del estado burgués, todavía sostenía, e incluso enfatizaba, el programa marxista de la dictadura del proletariado como transición a una sociedad plenamente comunista. A este respecto, Rosmer cita a un anarquista alemán, Erich Mühsam, que, estando preso en 1919, escribió:
“Las tesis teóricas y prácticas de Lenin sobre la realización de la revolución y de las tareas comunistas del proletariado han dado a nuestra acción una nueva base... Ya no hay obstáculos insuperables para la unificación del proletariado revolucionario entero. Los anarquistas comunistas, ciertamente, han tenido que ceder en el punto de desacuerdo más importante entre las dos grandes tendencias del socialismo; han debido renunciar a la actitud negativa de Bakunin ante la dictadura del proletariado y rendirse en este punto a la opinión de Marx”.
Para Mühsam, el “desacuerdo” entre Bakunin y Marx respecto a la dictadura del proletariado tenía que ver con el medio de llegar a un fin último que ambos compartían: una sociedad igualitaria sin clases y sin estado.
Todos sabemos que en una polémica política las ideas y posiciones que no se discuten son, a su modo, tan importantes como las que se discuten. Uno no discute contra posiciones que el oponente no sostiene y especialmente donde hay un terreno común. Por ejemplo, al polemizar contra liberales negros o izquierdistas radicales en Estados Unidos, no refutamos la falsa noción que exponen algunos racistas de derecha de que los negros son “inferiores” a los blancos. En 1918-1920, Lenin y Trotsky escribieron sendos libros polémicos contra Kautsky. En ningún lado de La revolución proletaria y el renegado Kautsky como tampoco en Terrorismo y comunismo se argumenta contra la posición de que la sociedad comunista en el sentido marxista sea algo utópico, pues Kautsky no defendía tal posición.
Adelantémonos hasta finales de los años treinta, cuando el movimiento comunista internacional estaba ya totalmente estalinizado. Consideremos específicamente al joven Maxime Rodinson, un intelectual judío francés que luego se convertiría en un prominente académico de izquierda especializado en el Medio Oriente y la sociedad islámica. En un ensayo de 1981 titulado “Autocrítica”, Rodinson recordó cuál fue el estado de espíritu que lo llevó a ingresar al Partido Comunista Francés en 1937 (al cual abandonó en 1958):
“La adhesión al comunismo implicaba, e implica todavía, comprometerse con una lucha que supuestamente le permitirá a la humanidad realizar un salto esencial y eminentemente benéfico: acabar con un sistema que permanentemente produce pobreza y crimen, que subyuga y condena a millones de personas a lo largo del mundo a una vida atroz o incluso a la muerte. La intención es crear una humanidad liberada en la que todos puedan florecer hasta donde se los permita su potencial, en la que el colectivo de seres libres controle la administración sobre las cosas y establezca el mínimo indispensable de reglas para armonizar las relaciones entre los seres humanos”.
—Cult, Ghetto, and State: The Persistence of the Jewish Question (Culto, gueto y estado: La persistencia de la cuestión judía, 1983)
Como intelectual, Rodinson podía articular las metas liberadoras del marxismo mejor que los muchos millones de obreros jóvenes que ingresaron a los partidos comunistas de Francia e Italia, la India y Vietnam y otros lugares durante la era de Stalin. Sin embargo, muchos de esos obreros —aunque ciertamente no todos— también estaban motivados por una visión del futuro de liberación social multilateral. No consideraban a los partidos comunistas como meras agencias políticas para defender y promover sus intereses económicos o sociales (por ejemplo, nacionales) dentro del sistema capitalista-imperialista existente.
En general, los obreros políticamente avanzados y los intelectuales izquierdistas que apoyaban a los partidos socialdemócratas de masas no compartían la concepción marxista de una sociedad genuinamente comunista. Pero ellos también aspiraban a una sociedad radicalmente diferente y mejor que la presente. En 1961, un intelectual socialdemócrata de izquierda, el británico Ralph Miliband, publicó un libro altamente crítico del Partido Laborista titulado Parliamentary Socialism: A Study of the Politics of Labour [Socialismo parlamentario: Un estudio de la política del laborismo]. El libro apareció en la secuela inmediata de un intento fallido por parte de los líderes del ala derecha del partido por deshacerse de la Cláusula IV de la constitución partidista de 1918. La Cláusula IV en general se consideraba el programa máximo del Partido Laborista: “Asegurar a los trabajadores manuales e intelectuales la plenitud de los frutos de su industria y la más equitativa distribución de todo cuanto sea posible, sobre la base de la propiedad común de los medios de producción, distribución e intercambio”. Al describir la batalla sobre la Cláusula IV que tuvo lugar en 1959-1960, Miliband escribió: “Ante la violenta resistencia [por parte de las bases obreras del partido] que encontró, la propuesta tuvo que abandonarse”. Para los años 80, ya nadie hubiera usado el término “socialismo parlamentario” para encapsular el programa o incluso la doctrina oficial del Partido Laborista británico. Y, en 1995, la Cláusula IV fue suprimida del programa formal del partido en una conferencia especial, pese a la oposición de algunos de los grandes sindicatos.
De principios a mediados de los años 60, hubo en Estados Unidos una radicalización de izquierda entre la juventud estudiantil y algunos intelectuales de mayor edad. Una expresión institucionalizada de esto fue la Conferencia de Académicos Socialistas que se celebraba anualmente en la ciudad de Nueva York. En 1966, los organizadores de la conferencia invitaron al historiador marxista Isaac Deutscher a dar una presentación sobre el “hombre socialista”. En esa época, el carácter cultural y sicológico de una sociedad verdaderamente socialista era un asunto de vivo interés entre los jóvenes intelectuales izquierdistas no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Por ejemplo, a principios de los años 60, el Ché Guevara escribía sobre la eliminación del trabajo enajenado en la Cuba “socialista”. Para un análisis retrospectivo del pensamiento de Guevara a este respecto, ver: “‘Radical Egalitarian’ Stalinism: A Post Mortem” [Estalinismo “igualitario radical”: Un post mortem] en Spartacist [Edición en inglés] No. 25 (verano de 1978). En su presentación sobre el “hombre socialista”, Deutscher tocó diversos puntos en los que la generación postsoviética de activistas de izquierda no está pensando en absoluto.
Huntington contra Fukuyama, otra vez
Empecé a desarrollar mis pensamientos sobre la “muerte del comunismo” y las condiciones ideológicas del mundo postsoviético principalmente durante las discusiones informales que tuve con Norden entre 1991 y su salida de nuestra organización en 1996. Como ya se ha señalado, Norden identificaba la “muerte del comunismo” principalmente como una expresión del triunfalismo imperialista estadounidense. Así, él solía ligar ese término con la fórmula de un “nuevo orden mundial”, que George Bush había proclamado en el momento de la Guerra del Golfo de 1991 contra Irak. Norden creía que el que el cuerpo central de la dirección de nuestra tendencia hubiera reconocido que el carácter del periodo postsoviético estaba marcado por un retroceso histórico en la conciencia de la clase obrera internacionalmente era una capitulación a las presiones del triunfalismo imperialista estadounidense.
La forma en que Norden enfocaba esta cuestión estaba influenciada por las opiniones del intelectual de derecha estadounidense (entonces neoconservador) Francis Fukuyama, que declaró que el colapsó del bloque soviético había marcado “el fin de la historia”. Una versión sobresimplificada de la tesis del “fin de la historia” de Fukuyama llegó a ser muy conocida entre lo que podría llamarse el público educado estadounidense, el tipo de gente que está suscrito al New York Review of Books y ocasionalmente lee el Foreign Affairs. No sé si Norden leyó realmente a Fukuyama. Yo sí lo hice, y también leí a otros ideólogos burgueses de la derecha estadounidense, especialmente a Samuel P. Huntington y Zbigniew Brzezinski, quienes disentían fuertemente de la versión color de rosa que tenía Fukuyama del mundo postsoviético. Estoy volviendo a este debate porque me fue útil para entender la relación entre la “muerte del comunismo” y las diversas corrientes postsoviéticas de la ideología burguesa, especialmente en los países capitalistas occidentales (pero no exclusivamente en ellos).
Fukuyama tomó el término y el concepto de “fin de la historia” del filósofo alemán Georg Hegel. Hegel usó esa expresión para describir las consecuencias histórico-mundiales de la Batalla de Jena de 1806, en la que el ejército de la Francia napoleónica derrotó al reino de Prusia. Tras la batalla, los franceses ocuparon y gobernaron el sur y el oeste de Alemania. Hegel estuvo entre los pocos intelectuales alemanes prominentes que apoyó al régimen napoleónico, al que consideraba históricamente progresivo, y colaboraron con él.
La concepción hegeliana del “fin de la historia” tenía un componente negativo y uno positivo. El componente negativo era que la ideología dominante de la Europa feudal tardía —el absolutismo monárquico sancionado y apoyado por las iglesias cristianas— había perdido su antiguo poder de determinar el curso futuro de la historia. El componente positivo era que los principios liberales de la Revolución Francesa, tal y como Hegel los entendía (y como los representaba Napoleón), habían llegado a ser capaces de conquistarlo todo en el ámbito de las ideas y con el tiempo se establecería a lo largo de Europa un nuevo orden sociopolítico en conformidad con el nuevo Zeitgeist (espíritu de los tiempos).
De igual modo, la versión de Fukuyama del “fin de la historia” tenía componentes negativos y positivos. El componente negativo, desde luego, era la “muerte del comunismo”:
“Si bien todavía hay en el mundo poder comunista, éste ha dejado de reflejar una idea dinámica y atractiva. Quienes se consideran a sí mismos comunistas se ven obligados a librar continuas batallas de retaguardia para preservar algo de su antigua posición y su antiguo poder. Los comunistas se encuentran en la poco envidiable situación de defender un orden social viejo y reaccionario cuya hora ha pasado ya hace mucho, como los monárquicos que lograron llegar al siglo XX”.
—The End of History and the Last Man (El fin de la historia y el último hombre, 1992)
Aquí Fukuyama expresa lo que es una moneda corriente entre todas las tendencias de la ideología burguesa postsoviética.
Eran las conclusiones positivas que sacó del colapso del bloque soviético las que constituían el núcleo de su tesis del “fin de la historia”. Sostenía que los valores socioculturales y las correspondientes instituciones económicas y políticas del mundo capitalista occidental terminarían por imponerse eventualmente a escala global:
“Es en este marco donde el carácter marcadamente mundial de la revolución liberal adquiere una especial significación, puesto que constituye una evidencia más de que está operando un proceso que dicta un patrón evolutivo común para todas las sociedades humanas; en pocas palabras, algo así como una Historia Universal de la Humanidad en dirección a la democracia liberal...
“Y si hemos llegado a un punto en el que se ha vuelto difícil imaginar un mundo sustancialmente distinto al nuestro, en el que el futuro no representa de ninguna manera evidente u obvia una mejoría respecto a nuestro orden actual, luego entonces debe considerarse la posibilidad de que la Historia misma haya llegado a su fin” [énfasis en el original].
La noción de Fukuyama de una “revolución liberal” universalmente triunfante sufrió un denso fuego por parte de algunos voceros intelectuales prominentes del imperialismo estadounidense. Su principal antagonista fue Samuel P. Huntington, que contraponía su propia tesis del “choque de civilizaciones” al “fin de la historia” de Fukuyama. Refiriéndose a este último, Huntington comentó con condescendencia: “El momento de euforia del fin de la Guerra Fría generó una ilusión de armonía, que pronto se reveló como tal” (The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order [El choque de civilizaciones y la reconstrucción del orden mundial, 1996]). Sin duda, Huntington concordaba con Fukuyama en que ya nunca podría haber estados poderosos ni un movimiento político internacional con apoyo de masas que afirmara representar una alternativa universal, como el comunismo, al capitalismo tipo occidental y la “democracia”. Pero también sostenía que una buena parte del mundo —y en particular Rusia, el Oriente islámico y China— se vería dominada por gobiernos y movimientos políticos antioccidentales basados en valores y tradiciones nacionales y religioso-culturales:
“En este nuevo mundo, los conflictos más generalizados, importantes y peligrosos no serán entre clases sociales, entre ricos y pobres, ni entre otros campos económicamente definidos, sino entre pueblos provenientes de diferentes entidades culturales...
“La civilización occidental es la más poderosa y seguirá siéndolo durante muchos años. Sin embargo, comparado con el de otras civilizaciones, su poder está declinando. Cuando el Occidente intenta afirmar sus valores y proteger sus intereses, las sociedades no occidentales enfrentan una alternativa. Algunas intentan emularlo o colgarse de él. Otras sociedades confucianas e islámicas intentan expandir su propio poder militar y económico para resistir y ‘contrarrestar’ a Occidente. Un eje central de la política mundial posterior a la Guerra Fría es, pues, la interacción del poder y la cultura occidentales con el poder y la cultura de civilizaciones no occidentales”.
El debate Huntington/Fukuyama subraya la necesidad de que diferenciemos entre la creencia en la “muerte del comunismo”, que es generalizada y sigue siendo actual, y el limitado y efímero triunfalismo imperialista estadounidense en la secuela inmediata de la caída de la Unión Soviética.
Breves conclusiones
Una pregunta importante que enfrentamos puede ser formulada de este modo: ¿es posible que un levantamiento espontáneo, que implique a grandes sectores de la clase obrera, contra un gobierno derechista, pueda llevar a situaciones prerrevolucionarias o incluso revolucionarias (es decir, a órganos de poder dual) aun si la masa de los obreros y los trabajadores en general no aspira al socialismo? Yo creo que sí. Aunque nunca hemos experimentado semejante acontecimiento, no debemos descartarlo. Por ahora, nuestra tarea principal consiste en propagar una visión marxista del mundo con la expectativa de reclutar cantidades relativamente pequeñas de intelectuales izquierdistas y obreros avanzados. Parafraseando a John Maynard Keynes: cuando la realidad cambie, cambiarán nuestras perspectivas.
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2015.10.06 12:54 qryq Los yihadistas huyen hacia Turquía y Jordania.

Ofensiva devastadora rusa contra el Estado Islámico en Siria causando una desbandada. Irak también solicita la ayuda rusa cuya aviación empezará en los próximos días.
Los aviones rusos han realizado nuevos bombardeos contra las posiciones del Estado Islámico en Siria, cuyos videos ha publicado en su cuenta de YouTube el Ministerio de Defensa de Rusia. El primer registro muestra el ataque aéreo contra el depósito de municiones de los terroristas en la ciudad de Tell Bisa, en la provincia de Homs.
Una serie de explosiones indica que la bomba alcanzó el objetivo y provocó la detonación de un gran número de municiones. <>, reporta el Ministerio de Defensa ruso.
La segunda grabación refleja el bombardeo contra los vehículos militares del Estado Islámico que los yihadistas trataban de esconder en un bosque cerca de la ciudad de Idlid. Según el Ministerio, el ataque fue realizado después de que se confirmara la información sobre la presencia de los terroristas en esta zona.
Lunes negro para el Estado Islámico: Rusia destruye la base donde se ocultaban importantes cabecillas terroristas
Las Fuerzas Aéreas rusas han llevado a cabo un ataque contra diez instalaciones del Estado Islámico en la provincia siria de Aleppo. Según informa el ministerio de Defensa ruso, varios edificios donde se escondían mandos militares del EI han sido destruidos.
Según reporta el portavoz oficial del Ministerio ruso de Defensa, general Igor Konashenkov, en el ataque aéreo realizado el domingo en la noche por aviones rusos Su-34 han sido destruidas 10 instalaciones, 20 tanques Т-55 y 10 vehículos de combate del grupo terrorista.
Durante la jornada del lunes los cazabombarderos rusos han seguido atacando las instalaciones del EI situadas cerca de la ciudad de Idlib en la provincia siria de Aleppo que previamente habían sido identificadas por la inteligencia militar rusa.
Asimismo los cazabombarderos rusos atacaron dos depósitos de municiones del Estado Islámico en las afueras de la ciudad de Tadmor en la provincia siria de Holms.
Según ha informado el general Igor Konashenkov a la agencia de noticias TASS, las aeronaves rusas emplazadas en la base aérea de Jmeimin han llevado a cabo 15 misiones de combate aéreo en Aleppo este lunes.
Destruidos por completo tres centros de mando del EI
Aviones rusos han atacado en las pasadas 24 horas nueve objetivos del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Siria, informó el portavoz del Ministerio ruso de Defensa, mayor general Ígor Konashénkov. <>, dijo a los periodistas.
Precisó, en particular, que la aviación rusa ha destruido tres puestos de mando de los yihadistas (en las provincias sirias de Hama y Latakia y cerca de la ciudad de Al Rastan), dos almacenes de municiones y un nudo de comunicaciones del EI en la provincia de Homs, un almacén y tres piezas de artillería en la provincia de Idlib.
Además, agregó el representante del Ministerio, los aviones rusos detectaron y destruyeron por completo unas 30 unidades de maquinaria automotriz y blindada, incluidos tanques T-55 capturados al Ejército sirio, en una base camuflada del EI en las afueras de la ciudad de Idlib.
Los aviones de ataque rusos Su-34, Su-24M y Su-25 han salido 25 veces desde la base aérea de Hmeymim en Siria.
Konashénkov destacó que todos los ataques rusos tienen como objetivo <.
La Fuerza Aérea rusa ha realizado nuevos ataques en Siria contra las posiciones del Estado Islámico destruyendo nueve objetos de la infraestructura del grupo terrorista en 24 horas, informa el Ministerio de Defensa de Rusia.
Bombarderos tácticos Su-24 continúan ofensiva contra el Estado Islámico en Siria
Tanto en el día como en la noche los cazabombarderos de la Fuerza Aérea de Rusia sobrevuelan el espacio aéreo de Siria con el objetivo de asestar golpes contra objetivos del Estado Islámico en el marco de la operación antiterrorista que Moscú lleva adelante en coordinación con Damasco.
La noche de este domingo en la Base Aérea de Hmeymim, cerca de la localidad siria de Latakia, fueron vistos cazas rusos Su-24 aterrizando y despegando, informa la agencia de noticias Ruptly, que publica un video de estas aeronaves de combate en acción.
El Sukhoi Su-24 es un bombardero táctico supersónico biplaza y bimotor, con ala geométrica variable, que permanece en servicio desde la antigua Unión Soviética. Este avión fue diseñado para lanzar ataques aéreos en condiciones climáticas adversas en el día y la noche y destruir objetivos terrestres y marítimos incluso en altitudes bajas.
Es el único caza de esta clase en el mundo que cuenta con estas características.
Más de 3.000 yihadistas huyen ante el temor del avance del Ejército sirio
Más de 3.000 combatientes de los grupos yihadistas Estado Islámico, Frente Al Nusra y Jaish al Yarmouk han huido de Siria hacia Jordania ante el temor de una ofensiva a gran escala por parte del Ejército sirio.
<>, ha declarado una fuente militar a RIA Novosti.
Según la fuente, el Ejército sirio realizó ataques el pasado domingo contra posiciones del Estado islámico y el Frente Al Nusra en las afueras de la capital siria, Damasco, y en las provincias de Deir Ezzor y Homs, así como cerca de la ciudad de Palmira. Concretamente, en Deir Ezzor resultaron muertos unos 160 combatientes mientras que en Homs y Palmira perdieron la vida al menos 17 terroristas.
En la mañana del lunes, helicópteros de la Fuerza Aérea siria lanzaron panfletos en el sur de la provincia de Hama, invitando a los terroristas a rendirse y advirtiendo a la población civil sobre el inicio de una importante operación militar. Los folletos lanzaron sobre los asentamientos de los territorios de Rastán y Talbiseh, actualmente controlados por el Estado Islámico y el Frente Al Nusra.
Terroristas de Idleb retiran fuerzas y equipos y huyen hacia la frontera turca
El Ejército ruso ha bombardeado en estos últimos días las posiciones de los grupos takfiris EI y el “Ejército de la Conquista”, liderado por el Frente al Nusra (la rama siria de Al Qaida), en diversas partes de Siria, causando graves daños muy fuertes a todos estos grupos.
De ahora en adelante, la capacidad de las milicias takfiris de llevar a cabo ataques terrestres contra las posiciones del Ejército sirio se verá tremendamente reducida habida cuenta de la destrucción de sus cuarteles generales, depósitos de armas, vehículos blindados etc.
Según el canal Al Mayadin, los ataques rusos han obligado a los grupos terroristas a transferir sus depósitos de armas y municiones hacia las regiones que se encuentran en la frontera con Turquía, uno de los principales patrocinadores del terrorismo en Siria. Centenares de camiones han sido vistos dirigiéndose hacia los puntos fronterizos, señala el canal.
En estos últimos días, aviones rusos han llevado a cabo más de 100 ataques contra cuarteles generales y depósitos de municiones y armas en Jan Shaijun, Maaret al Numan, Yanal al Zawiyet, Ariha, Salama, el Aeropuerto de Tabakat y otros lugares, lo cual ha impedido que los grupos armados puedan reorganizar sus filas.
Por su parte, el periódico Al Safir ha confirmado este éxodo de los grupos terroristas presentes en Idleb hacia la frontera turca después de la destrucción de gran parte de sus equipos militares y sus posiciones en el norte de Siria.
Para el experto militar sirio Turki Hassan, los ataques rusos serán seguidos de una ofensiva terrestre realizada por el Ejército sirio. Los aviones rusos ayudarán a las fuerzas gubernamentales durante su próximo avance en la planicie de Al Gab, al noroeste de la provincia de Hama, indican diversas fuertes.
Por otro lado, el periodista Murtaza Hussein, ha señalado, refiriéndose a fuentes conocedoras del tema, que el Servicio de Inteligencia turco (MIT) ha ayudado a 150 líderes de los grupos armados que se hallaban repartidos por Hama, Idleb y Alepo a huir a Turquía.
Los líderes escaparon siguiendo las instrucciones de la Inteligencia turca después de que se extendieran los rumores de una ofensiva inminente del Ejército sirio en las tres provincias y los fuertes ataques aéreos rusos en ellas. Esto ha contribuido a incrementar la confusión en las filas terroristas.
Rendición de casi un millar de militantes armados en Deraa
Los ataques rusos continúan teniendo un impacto devastador sobre los militantes sirios. Más de 450 miembros del llamado “Ejército Sirio Libre” se rindieron el pasado fin de semana en la provincia sureña de Deraa y otros 250 que eran buscados por las autoridades sirias se entregaron también a las Fuerzas Armadas sirias.
Las fuentes indicaron el sábado que un miembro del primer grupo había transmitido un mensaje a las autoridades que detallaba específicamente su intención de rendirse al Ejército si se concedía una amnistía a sus miembros.
Las fuerzas sirias dentro de la capital provincial de la provincia de Deraa se vieron sorprendidas por la enorme cantidad de militantes del ESL que se estaban preparando para rendirse a cambio de la amnistía. Las autoridades aceptaron su concesión y ésta quedó formalizada en un acto donde participaron casi un millar de rendidos al que acudió el gobernador de la provincia de Deraa.
La mayor parte de estos combatientes habían tomado las armas y luchado contra el Ejército sirio durante años en varios frentes hasta que se convencieron de la inutilidad de continuar una guerra sin perspectivas, especialmente dado que Siria se ha convertido ya en un conflicto internacional y ellos han comprobado que eran manejados como simples peones de los juegos políticos de varios países extranjeros como Arabia Saudí, Qatar, Turquía y algunos estados occidentales en contra de Siria.
Los rendidos entregaron a las autoridades sus equipos militares y armas, incluyendo cientos de Kalashnikov, lanzagranadas y misiles antitanque Kornet además de materiales para la fabricación de explosivos, morteros y obuses.
Se trata de uno de los mayores procesos de reconciliación en el país y ha servido para desmantelar brigadas enteras de militantes armados.
La ciudad de Deraa, situada en al profundo sur, fue en su día la “capital de la Revolución” y se ha convertido hoy en un símbolo de la reconciliación nacional mediante los acuerdos de rendición de los militantes como los mencionados anteriormente.
El jueves también, unos 70 militantes se rindieron en Damasco, Homs, Deraa e Idleb.
En los últimos meses, el número de hombres armados que se han rendido a las autoridades se ha incrementado debido a los avances del Ejército sirio en sitios estratégicos, lo cual ha le permitido cortar las rutas de suministro de los militantes y obligarles así a rendirse o morir. Este proceso se ha acelerado tras el inicio de las operaciones rusas en Siria y es considerado por los expertos como crucial para poner fin a la guerra en el país.
Irak da luz verde para que pilotos rusos combatan al Estado Islámico en su territorio
El primer ministro iraquí dijo que no se opone a que las Fuerzas Aeroespaciales rusas realicen ataques contra las posiciones del Estado Islámico en Irak.
Haider Jawad Kadhim al Abadi ha enviado una carta a Moscú solicitando el apoyo de la aviación rusa, escribe la agencia de noticias TASS, que cita las palabras del mandatario iraquí al canal Al Jazeera.
Al Abadi no tiene ninguna objeción a la actuación por parte de Rusia de ataques aéreos contra las posiciones del Estado Islámico en Irak previa coordinación con su Gobierno. El primer ministro también dijo que <>.
Actualmente las Fuerzas Aéreas rusas están llevando a cabo su operación contra el Estado Islámico en territorio de Siria después de que el Gobierno de Damasco solicitara ayuda militar a Moscú.
Comienza la ofensiva terrestre del Ejército sirio en el norte de Homs
El Ejército Árabe Sirio (EAS) - en coordinación con las Fuerzas de Defensa Nacional (FDN) y el Partido Nacional Sirio (PSNS) - ha comenzado su asalto a la llanura de Al-Rastan al norte de Homs, atacando a los rebeldes islamistas de Jabhat Al-Nusra y al Ejército Libre Sirio con una multitud de proyectiles de mortero y cohetes desde sus posiciones en Jabourin y Kafr Nan.
Mientras las fuerzas armadas sirias atacaron a los rebeldes islamistas, la Fuerza Aérea Rusa ha continuado su campaña aérea concentrándose en las ciudades de Al-Rastan y Talbieseh controladas por al-Qaeda. Esta campaña aérea se ha intensificado el domingo por la mañana, pues la Fuerza Aérea Rusa ha golpeado a los rebeldes islamistas con media docena de ataques aéreos.
Jugando un papel integral en esta ofensiva, el objetivo principal de la Fuerza Aérea Rusa es debilitar las defensas de Jabhat Al-Nusra en Talbieseh y Al-Rastan; esta es una de las razones por la que la Fuerza Aérea de Rusia ha seguido bombardeando esta zona controlada Al-Qaeda con ataques aéreos repetidos, mientras que sus aliados de las fuerzas armadas sirias preparan un asalto a gran escala.
La ofensiva al norte de Homs es un esfuerzo militar imperativo para las fuerzas armadas sirias debido a que las llanuras de Al-Rastan se encuentran justo al sur del Aeropuerto Militar de Hama y la capital provincial de la gobernación de Homs.
Rusia bombardeará los centros económicos de EIIL en Siria
Las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia lanzarán bombardeos contra los centros económicos del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) en Siria, informan fuentes rusas.
En estos momentos, Daesh tiene bajo control un área más grande que el Reino Unido y dispone de alrededor de 7 mil millones de dólares en reservas, ha detallado Sputniknews
De este modo, el Kremlin intenta reducir los ingresos de esa banda takfirí que, según evidencias, es el grupo terrorista más adinerado de la historia.
Recuerda que Daesh vende petróleo robado de Irak y Siria a compradores en Turquía y así consigue gran parte del capital que necesita para comprar armas y pagar los sueldos de sus integrantes.
Por esta razón, asegura dicho medio informativo, Moscú tendrá como objetivos las rutas de tránsito desde donde la banda takfirí transporta el petróleo a la frontera con Turquía, cortando el acceso del EIIL a una parte considerable de sus ingresos.
Los ataques rusos que comenzaron el miércoles a petición —por escrito— del presidente sirio, Bashar al-Asad han conseguido destruir varias posiciones de Daesh como puestos de mando, depósitos de armas y bases de entrenamiento.
La Flota rusa prepara ataques desde el Mediterráneo con misiles de crucero
La Fuerza Aérea Rusa está ocupada llevando a cabo numerosos ataques aéreos alrededor de Siria, dejando algunas zonas vulnerables a los ataques de los rebeldes islamistas, tanto Jabhat Al-Nusra como el Estado Islámico (ISIS). Esto ha creado la necesidad de la marina rusa de intervenir en este conflicto por primera vez desde que llegó a Tartus.
Recientemente, la armada rusa ha posicionado tres buques de guerra en la costa de Latakia en anticipación para su masivo asalto de misiles de crucero que es probable que ocurra en los próximos días, mientras las fuerzas sirias y sus aliados se acercan a las llanuras de Al-Ghaab Llanuras en la gobernación de Hama, bajo control de Jaysh al-Fateh.
La marina rusa jugará un papel imprescindible en contra de las fuerzas rebeldes islamistas, mientras se prepara para bombardear numerosos sitios en el campo occidental de Siria que consideren una amenaza para la soberanía del país y las fuerzas armadas sirias que protegen a Siria de las numerosas facciones de rebeldes islamistas amenazando su control en todo el país.
Según una fuente del ejército sirio en Latakia, los buques de guerra rusos se pueden ver desde las orillas de la capital provincial. Esto fue confirmado por más de una fuente en la provincia - la fuente agregó que la Armada rusa ha preparado sus misiles de crucero de largo alcance para ser disparado en el país desde el Mar Mediterráneo.
El Estado Islámico comienza una retirada general
El Estado Islámico (ISIS) está siendo atacado desde el aire, por los numerosos aviones de combate de la Fuerza Aérea Rusa que están patrullando los cielos del este de Siria. En cuestión de 48 horas, el ISIS ha sido golpeado por la Fuerza Aérea Rusa dentro de la capital de la provincia de Al-Raqqa y sus alrededores por lo menos 25 veces por día. Los ataques aéreos apuntan a lugares imprescindibles que no habían sido tocados por la Coalición encabezada por Estados Unidos. Estos incluyen el Aeropuerto Militar de Tabqa y el Hospital Nacional de Tabqa - principal base militar y sede del ISIS en Al-Raqqa.
Con ningún lugar para escapar dentro de Siria, la banda terrorista se ha visto obligada a huir hacia zonas más seguras fuera del país; esto fue confirmado por los hombres de las tribus Shaytat en el campo oriental de la gobernación de Deir Ezzor.
El Estado Islámico hace volar el Arco del Triunfo en Palmira
Militantes de la organización terrorista Estado Islámico han hecho saltar por los aires el Arco del Triunfo, un monumento importante de la ciudad de Palmira, que contaba con 2.000 años, informó el jefe de antigüedades de Siria.
Maamoun Abdulkarim dijo a Reuters que fuentes en Palmira habían confirmado que el Arco de Triunfo, una joya de la exquisita colección de ruinas en la ciudad oasis, fue volado por los terroristas.
<>, indicó Abdulkarim.
<>, añadió.
Militantes islámicos volaron templos en el sitio del Patrimonio Mundial de la era romana, controlado por el Estado Islámico desde que Palmira dejó de estar bajo el control del Ejército sirio en mayo pasado y destruyeron otros monumentos y edificios históricos.
Los arqueólogos destacan que la razón principal por la que los terroristas del Estado Islámico están eliminando de la faz de la Tierra grandes monumentos de la historia antigua en Siria e Irak es ganar cantidades enormes de dinero por estas reliquias únicas.
Los que amparan y apoyan el terrorismo: Estados del Golfo planean “una respuesta militar” tras la operación rusa en Siria
El lanzamiento de la operación antiterrorista en Siria por parte de Rusia "ha enfurecido" a los países de la región que tienen la intención de alcanzar el derrocamiento del presidente legítimo del país árabe, Bashar al Assad, publica la prensa occidental. Algunos analistas creen que Arabia Saudita, Catar y Turquía pueden aumentar su ayuda militar a los grupos de la oposición siria.
Según el diario británico 'The Guardian', las potencias regionales con eficacia <>.
Hasta después del inicio de los bombardeos rusos de los territorios controlados por el Estado Islámico, esos países han dejado claro que permanecen comprometidos con el derrocamiento de Al Assad. <>, advirtió el ministro de Exteriores saudita, Adel Al-Jubeir, unas horas antes de las primeras operaciones de la Fuerza Aérea rusa.
<>, opina Julien Barnes-Dacey, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.
Analistas estiman que Riad ha centrado su apoyo a los rebeldes en el sur de Siria, mientras que Turquía y Catar han respaldado a los rebeldes del norte, incluyendo las milicias islamistas conservadoras como el grupo Ahrar al Sham, vinculada con el Frente al Nusra. <>, dice el analista regional Ali Bakeer.
No obstante, la situación en estos países se ve afectada por varios factores. El apoyo de Turquía ha sido obstaculizado por las tensiones internas por el caso de los kurdos. Arabia Saudita y Catar ya están involucrados en "una guerra costosa y sangrienta en Yemen, que puede limitar tanto sus recursos militares como financieros".
The Daily Star: ‘Putin enviará 150 mil soldados a Siria para recuperar Al-Raqa’
El presidente ruso, Vladimir Putin, pretende poner en marcha una gran misión para recuperar el control de la ciudad de Al-Raqa, en el norte de Siria. En el marco de este plan, Moscú quiere desplegar 150 mil soldados en dicha ciudad, el feudo del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe), ha revelado este domingo el diario The Daily Star.
Es muy claro que Rusia quiere barrer el norte del país (Siria), teniendo (bajo control) Al-Raqa y los recursos de petróleo y gas alrededor de (la ciudad de) Palmira”, dice una fuente citada por The Daily Star.
Citando a una fuente anónima, The Daily Star explica que <>, en la provincia de Homs.
La fuente agrega que para lograr este objetivo sería “vital” expulsar a Daesh de Al-Raqa, a la que ha considerado como “capital” (de facto) de la banda takfirí.
La agencia rusa de noticias Sputniknews anunció el domingo que las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia lanzarán bombardeos contra los centros económicos del EIIL en Siria para reducir los ingresos de esa célula.
Buzaina Shaaban, asesora política del presidente de Siria, Bashar al-Asad, ha defendido este domingo en una entrevista con BBC las operaciones militares rusas en su país contra los terroristas.
<>, ha subrayado Shaaban para luego recordar que además del EIIL, hay otros grupos armados que operan en Siria como Frente Al-Nusra, que es catalogado como "terrorista" según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Respecto a la insistencia de EE.UU. en que la oposición en Siria se divide a "extremistas" y "moderados", ha opinado que la Administración de Al-Asad está lista a dialogar con aquellas partes que no se hayan alzado en armas contra el Gobierno y la nación sirias.
¿Cuáles son las misiones del Centro de Coordinación de Bagdad?
La cooperación entre Rusia, Irán, Iraq y Siria ha crecido rápidamente desde la apertura del Centro de Coordinación de Bagdad, o “célula de Bagdad”, que ha supuesto un reforzamiento de la cooperación militar y de inteligencia entre los cuatro países. La primera misión del centro es la de recopilar datos de inteligencia sobre el EI y otros grupos terroristas para guiar la campaña de ataques aéreos de Rusia y Siria contra los terroristas en el territorio de esta última y también la campaña que lleva a cabo Iraq contra el EI en su propio territorio.
El centro fue abierto poco antes del inicio de los ataques aéreos de Rusia en Siria dentro del marco de lo que ha sido llamado como la Alianza de 4+1 (Los cuatro países mencionados más Hezbolá).
El centro recopila datos de inteligencia sobre los grupos terroristas, principalmente el EI, como su estructura organizativa, número de miembros, y armamento así como su expansión territorial, formas de aprovisionamiento y obtención de apoyo logístico etc. También decide qué armas y operaciones son las más indicadas para atacar a estos grupos. El centro recoge y analiza la información y luego la transmite a los centros políticos y militares de los países miembros.
También proporciona asistencia directa a las operaciones militares de los estados miembros contra el terrorismo.
El Centro está localizado en el Ministerio de Defensa de Iraq, en la Zona Verde de Bagdad, y está integrado por seis representantes de cada país. En él, participan miembros de los Guardianes de la Revolución de Irán, del Ejército y las Fuerzas de Movilización Popular de Iraq y representantes de los Ejércitos sirio y ruso.
Según Serguei Koralenko, el representante ruso en el Centro de Información de Bagdad, dijo en una entrevista con RT que la principal misión del Centro es la de detectar los centros de mando y posiciones del EI y otros grupos terroristas con el fin de incrementar la calidad y efectividad de los ataques.
El Centro podría también coordinar posibles ataques rusos contra el EI en Iraq, en el caso de que los gobiernos ruso e iraquí así lo decidan. El primer ministro iraquí, Haider al Abadi, ha solicitado a Moscú expresamente que lleve a cabo otra campaña aérea en su país. Existe preocupación en Iraq de que los bombardeos rusos en Siria lleven a un éxodo de terroristas del EI hacia las zonas de Iraq que controlan. Esta posibilidad ya se está produciendo con el traslado de miembros del grupo desde Raqqa, en Siria, a Mosul, en Iraq.
El objetivo del centro es, este sentido, el de cortar las comunicaciones y vías de aprovisionamiento entre los miembros del EI en Siria y sus homólogos en Iraq y coordinar las operaciones para debilitar, y luego eliminar, al grupo en ambos países. Esto requiere ataques aéreos contra las rutas y los convoyes de los terroristas. El objetivo es destruir al EI al mismo tiempo en ambos países.
Cabe señalar que el centro está abierto a la presencia de otros países que deseen participar en el objetivo común de la lucha contra el terrorismo y el fomento de la paz y estabilidad en Oriente Medio.
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